Ari Huusela finaliza en el puesto 25 y cierra la Vendée Globe

Huusela es el primer patrón nórdico en completar la regata

Cuando el patrón finlandés Ari Huusela cruzó la línea de meta de la Vendée Globe 2020-2021 este viernes por la mañana a las 08:35:46 horas UTC para terminar en el puesto 25 en la regata de vuelta al mundo en solitario y sin escalas, marcó el final de su gran sueño que lo ha ocupado casi todo su tiempo libre durante los últimos 22 años. Su tiempo empleado en regata fue de 116 días, 18 horas, 15 minutos y 46 segundos y cierra la línea de meta 36 días después del cruce del ganador Yannick Bestaven y Charlie Dalin.

Su regata de bajo riesgo y de ‘una única oportunidad’ alrededor del mundo se ha ejecutado con toda la prudente precisión de las rutas climáticas y con las garantías que se podrían esperar de un piloto de aviación de largas distancias que, a sus 58 años, tuvo la oportunidad de terminar el curso.

Este ingeniero aeronáutico, piloto de profesión y regatista oceánico aficionado desde que cruzó por primera vez el Atlántico a bordo de un diminuto Mini650 en 1999, se convierte en el primer patrón de una nación nórdica en completar la Vendée Globe.

Puede que sea el último hombre en cruzar la línea de meta, el número 25 de un total de 33 patrones, pero es muy difícil encontrar un participante que haya disfrutado más durante casi todos los días de su regata.

Tanto técnica como mentalmente sufrió sus mayores contratiempos al principio de la regata, en las primeras semanas. Pero tras superar estos problemas menores, los dos modos de Huusela fueron “Feliz” o “Súper feliz”.

© Jean-Louis Carli / Alea

Solo en las dos últimas semanas del curso perdió finalmente el contacto con su rival más cercano cuando Alexia Barrier se escapó en el anticiclón al sur de las Azores para adelantarse varios cientos de millas al patrón finlandés, que sufrió tres frustrantes días arrastrándose por el océano a velocidades de menos de 5 nudos y haciendo solo alrededor de 50 millas por día.

Días antes de la llegada, en una conversación con el Cuartel General de la regata, Huusela volvió a confirmar que su único objetivo fue siempre el de terminar. No le preocupaba nada ocupar la última posición. “No estoy preocupado, en absoluto. Estoy súper feliz de estar en la regata y de estar donde estoy. Antes de zarpar pensaba que sería muy feliz si la completaba en 110 días… pero no me importa si son 150 días, está bien siempre que termine. Sabía que estaría lejos de los demás. Lo más importante es terminar con un barco sólido en buen estado”.

Completar la Vendée Globe es el punto culminante de una carrera en las regatas oceánicas que realmente comenzó en la Clase Mini a finales de la década de los 90. Completó la MiniTransat de 1999 a bordo de un barco finlandés diseñado por Kamu Strahlmann que ya había navegado en la regata de 1997.

En esa ocasión ocupó el puesto 13 de los 16 patrones que finalizaron la regata, solo un puesto por detrás del francés Yannick Bestaven. Unos años después, compró el antiguo Aberdeen Asset Management diseñado por Andrew Cape, barco que llevó Samantha Davies hasta el puesto 11 en la regata del 2001.

© Jean-Louis Carli / Alea

Por razones que aún no comprende del todo, no se le permitió participar en la MiniTransat de 2003, porque los organizadores dijeron que no había acumulado suficientes millas en su “barco nuevo”. Sin desanimarse, vendió el barco a Isablle Joschke y la ayudó a comenzar en la clase antes de localizar su Mini anterior, que estaba en mal estado en un campo en Irlanda. Así que reacondicionó completamente el barco y corrió con él en la Mini-Transat del 2007, finalizando en el puesto 37.

Siete años más tarde, después de una temporada navegando en catamaranes F18, regresó a la costa para seguir avanzando en su sueño de la Vendée Globe, participando en la Route du Rhum en solitario a bordo de un Pogo 40 en la clase Rhum, y terminando en la novena posición.

Pero la Vendée Globe fue siempre su objetivo final. Conocer al patrón británico Alex Thomson en el Helsinki Boat Show le sirvió de impulso para participar en la Vendée Globe y en abril de 2018 compró el AVIVA de Dee Caffari, un diseño de Owen Clarke, construido para la edición 2008-9 y con el que Caffari compitió también en la Barcelona World Race 2010-11 junto a Anna Corbella como copatrona.

Durante el tiempo en el que pilotó el Airbus 350 de Finnair, preparó su campaña haciendo la Route du Rhum del 2018 en la que terminó 11° y la Transat Jacques Vabre del 2019 con Mikey Ferguson terminando en el puesto 26°. Sus objetivos siempre fueron modestos, al igual que sus presupuestos, simplemente se trataba de acumular suficientes millas y experiencia para su desafío Vendée Globe.

En el verano previo a la regata, consiguió el patrocinio de STARK, uno de los grupos de materiales de construcción más grandes de Finlandia. Mientras participaba en la regata, su programa ganó tres premios de patrocinio nacional en su país natal, donde Huusela se ha convertido en un héroe nacional con un gran número de seguidores.

© Jean-Louis Carli / Alea

Cuando el pasado 8 de noviembre, abandonó el pantalán camino de su Vendée Globe, la emotividad dejó paso a las lágrimas… era la quinta vez que iba a Les Sables d’Olonne para participar, pero esta vez estaba cruzando la línea.

En regata, se adaptó enseguida a su rutina, aunque en momento se sintiera un poco más nervioso que en sus regatas transatlánticas “normales” a las que se había acostumbrado. Su confianza se derrumbó cuando quedó aplastado por los primeros grandes vientos de un sistema frontal. Poco después, tras sufrir un problema eléctrico (las baterías se sobrecargaron desde el hidrogenador, lo que provocó un apagón completo del sistema), Huusela se preocupó de que su regata pudiera estar plagada de problemas diarios, pero su cuidadosa diligencia como ingeniero aeronáutico le sirvió a él y a su barco.

“Al principio era como la Route du Rhum o la MiniTransat o la Transat Jacques Vabre. Después de que solucioné estos primeros problemas, fue todo bien, no tuve demasiados problemas a partir de entonces y pronto comencé a disfrutar. Pero lo pasé mal en los Doldrums, muchas tormentas eléctricas y lluvia como nunca antes había visto, pensé que me iba a ahogar en la lluvia. Después fue muy agradable navegar hasta Sudáfrica, realmente me involucré y disfruté navegando con mi vela más grande, el A3. En un momento, al sur de Sudáfrica, estábamos tres barcos en un radio de una milla, Clement Giraud, Séb Destremau y yo… nos hicimos fotos, fue realmente genial, fueron días soleados y hermosos de millas fáciles. Realmente no era como el gran sur”.

En su primera y única vez en los océanos australes, se estableció límites estrictos de viento para su ruta (30 nudos como máximo a favor del viento) para minimizar el estrés para él y el barco, ya que sobre el barco pesa un crédito que aún tiene pagar por lo que le interesa que el barco llegue en buen estado a meta para poder venderlo y liquidar la deuda. “Me quedo en mi zona de confort, una ruta más lenta y más larga, pero estoy muy feliz de estar aquí. Me siento seguro y sentí que el barco estaba a salvo, esta es la mejor manera en la que puedo permanecer en regata”.

En el Cabo Leeuwin se mantiene al norte, alejado de un desagradable sistema de bajas presiones que cruza su rival más cercano y compañero de fórmula Alexia Barrier.

“Simplemente no quería estar en esas zonas. Disfruté de las condiciones estables y de las millas fáciles y estaba seguro de que podría mantener el barco de una sola pieza. Para mí, lo principal ha sido terminar la regata. No creo que vuelva a tener la oportunidad de hacer un gran proyecto como este, así que tengo que llegar hasta el final“. Dijo hace unos días.

Sus días más duros fueron los primeros días después de la salida cuando entro un gran frente y cuando se vio obligado a atravesar una tormenta de 40-50 nudos para llegar al Cabo de Hornos. “Unos días después de la salida, con el paso de un frente, el barco escoró y el mástil estaba en el agua, nunca había experimentado eso antes, así que esa noche fue realmente muy mala”, recuerda.

El fuerte viento a favor en el Cabo de Hornos era tan malo con las olas que me zarandearon en dos ocasiones, pero no fueron tan fuertes como cuando el mástil golpeó el agua, pero me dio miedo”. De hecho, el paso del Cabo de Hornos lo hizo en compañía de Alexia Barrier y de Sam Davies, que estaba completando su Vendée Globe fuera de regata, para continuar en contacto con ellas y con otros patrones en su ascenso del Atlántico.

“Pero, últimamente, lo peor fue pelearme con las horribles olas en el Atlántico, eso ha sido realmente malo para mí y para el barco”, dijo Huusela justo antes de las Azores.

En los últimos días de su regata, el sol primaveral y el mar plano han sido una justa recompensa para Ari Huusela, que se ha convertido en un gran héroe nacional en su casa, en Finlandia, al igual que su comportamiento alegre y feliz se ha convertido en un recuerdo muy preciado en esta Vendée Globe, sus aparentemente interminable alegres mensajes navideños y sus reportajes diarios en video del marinero súper feliz a bordo del IMOCA STARK en la Vendée Globe 2020.

Saludos y buenos vientos

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