Cuenta atrás para la Rolex Sydney Hobart Yacht Race 2019

Durante los últimos tres cuartos de siglo, la Rolex Sydney Hobart Yacht Race ha desarrollado una rica herencia y un estatus venerado como una de las regatas oceánicas más difíciles del mundo. Organizada por el Cruising Yacht Club de Australia (CYCA) junto con el Royal Yacht Club de Tasmania, este año celebra su 75ª edición, un hito notable que ha atraído a 170 barcos.

El tamaño de la flota para la regata de este año, la mayor participación desde la 50ª edición en 1994, demuestra la continua popularidad de las regatas de altura, en circunstancias en las que la autosuficiencia y la determinación son tan cruciales como la destreza en la navegación. Con los años, el desafío ha evolucionado pero el espíritu de la regata no ha variado ni un ápice. La equipación y la tecnología disponibles en la actualidad son mucho más avanzados que los de los nueve primeros participantes allá por 1945. Sin embargo, para la mayoría de los equipos corintios (no profesionales), el nivel de compromiso y búsqueda de la excelencia sigue siendo el mismo.

Inscripción espectacular

WAX LYRICAL, © SHYC

En la parte delantera de la flota estarán cinco maxis de 30.5 metros (100 pies) compitiendo por la gloria de ser los primeros en terminar: el vigente campeón de la familia Oatley y dos veces ganador de la general, el Wild Oats XI; el Comanche, poseedor del récord de la regata, de Jim Cooney y Samantha Grant; el Black Jack de Peter Harburg; el InfoTrack de Christian Beck; y el SHK Scallywag de Seng Huang Lee. Las tripulaciones están muy compenetradas y son sumamente profesionales. Al igual que los coches de Fórmula 1, los maxis son el top del diseño, superando los límites en materiales, diseño y tecnología. Por contra, exigen experiencia y gran instinto para maximizar el rendimiento y evitar contratiempos.

Entre todos los inscritos este año, hay muchos barcos que van a pelear por la victoria general, la Copa Tattersall y por ocupar un lugar en la historia deportiva. Diez ex ganadores competirán, entre los que se incluye el Alive, vencedor del año pasado, propiedad de Philip Turner y capitaneado por Duncan Hine. Las entradas internacionales representan a China, Francia, Hong Kong, Hungría, Irlanda, Polonia, el Reino Unido y los Estados Unidos.

© SHYC

Cuando el hoy embajador de Rolex, Sir Ben Ainslie, cinco veces medallista olímpico y cuatro veces navegante mundial del año Rolex, participó en la Rolex Sydney Hobart Yacht Race en el 2006, su primera regata oceánica, admitió que tuvo la suerte de navegar en un maxi, beneficiándose del conocimiento de los regatistas oceánicos más experimentados. «Este es un deporte de toda la vida y siempre hay oportunidades para ayudar a las generaciones más jóvenes», dice Ainslie. «Después de escuchar las historias de mi padre, regateando por todo el mundo, quise participar en las regatas oceánicas. Cuando zarpé en mi primera Rolex Sydney Hobart, tuve la suerte de hacerlo a bordo de un maxi de 100 pies. Fue una verdadera revelación y la experiencia me ha hecho apreciar la marinería y la deportividad inherentes a estas regatas, especialmente a bordo de los barcos corintios, que tardan dos o tres veces más en completar la regata que los maxis”.

Espíritu esencial

La Rolex Sydney Hobart tiene varias características distintas: la tradicional hora de inicio de las 13.00 hora del este de Australia el 26 de diciembre; el punto de partida reconocible mundialmente del puerto de Sydney; y, un curso que toca el estrecho de Bass, un tramo duro, a veces salvaje de aguas abiertas, y luego termina en Hobart, la ciudad más austral de Australia. Con una ruta que inspira una sensación de aventuras intrépidas, es una regata construida firmemente sobre el espíritu pionero de sus fundadores.

© SHYC

El CYCA fue fundado por un puñado de aventureros navegantes de crucero cuyas ambiciones de navegación se extendían más allá del puerto de Sydney. El destino del club se alteró indeleblemente en 1945 cuando se le pidió al capitán de la Armada británica John Illingworth, un famoso marinero de altura, que hablara con los miembros del Club. Durante la noche, Illingworth fue invitado a participar en un crucero navideño a Hobart. «Lo haré, si haces una carrera«, respondió. La respuesta fue la típica del espíritu audaz de los miembros de CYCA y, en ese decisivo momento, nació la leyenda.

Perpetuar el conocimiento es otro aspecto fundamental de la filosofía Rolex y, en los últimos 75 años, hay numerosos ejemplos de participantes veteranos en la regata que transmiten sabiduría y habilidad a los marineros más jóvenes y menos experimentados dentro de su tripulación. Transmitir las tradiciones, exponer a los recién llegados al espíritu y la camaradería inherente a la navegación oceánica es una parte esencial para proteger el legado de la Rolex Sydney Hobart Yacht Race e inspirar a las futuras generaciones a participar.

Saludos y buenos vientos

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