El ‘Comanche’ entra victorioso en Hobart.

El ‘Ragamuffin 100’ logra la segunda posición; tercero fue el ‘Rambler 88’ mientras que un gran ‘Maserati’, asombró a todo el mundo con el cuarto puesto.

Jim Clark y su súper maxi ‘Comanche’, propiedad de Kristy Hinze-Clark, fueron los protagonistas la noche del pasado 26 de diciembre al cruzar en primer lugar la línea de meta de la 71ª edición de la Rolex Sydney Hobart, ganando el trofeo Illingworth y el reloj Rolex Yacht Master II. Es la primera vez en los 17 años de historia de la regata que el título más codiciado de las regatas oceánicas es ganado por un equipo estadounidense desde que el ‘Sayonara’ de Larry Ellison lo ganó en 1998.

El 'Comanche' aproximándose a la línea de meta en Hobart © Stefano Gattini/Rolex
El ‘Comanche’ aproximándose a la línea de meta en Hobart © Stefano Gattini/Rolex

Diseñado para batir récords, el maxi de 100 pies debutó en la edición del año pasado y, desde entonces, ha dado la vuelta al mundo cosechando los más prestigiosos títulos de la vela, como el establecimiento de un nuevo récord de distancia cubierta en 24 horas por un monocasco, ganar la New York Yacht Club Transatlantic Race y la Rolex Fastnet Race. El rendimiento del ‘Comanche’ en este último año ha sido distinto a todo lo visto en las regatas de vela.

A pesar de enfrentarse al posible abandono después de haber sufrido daños importantes en una orza y en un timón en la primera noche, su patrón Ken Read hizo una llamada diciendo que iba a efectuar las reparaciones y terminar la regata, añadiendo que «…No me importa si entramos cojeando en meta!»

Tras superar esta verdadera prueba de resistencia y determinación, el equipo internacional de 21 regatistas, incluyendo al co-propietario Kristy Hinze-Clark y al también australiano ganador de la Copa América Jimmy Spithill. Al comentar sobre su primera Rolex Sydney Hobart, Hinze-Clark describió su experiencia: «Fue muy agotador. Puro terror a lo largo de todo el recorrido. La emoción y la alegría es total. Es una de las mejores cosas que he hecho».

El maxi, de diseño francés, aumentaba su ventaja en la tarde del día 26 cuando doblaban la isla de Tasmania y cruzaban Storm Bay hacia la línea de meta, sacándose de encima a su más directo rival, el ‘Rambler 88’ de George David.

El ‘Ragamuffin’ reclama el segundo puesto de la regata.

Al amanecer, el ‘Ragamuffin 100’de Syd Fisher peleaba en una regata de velocidad pura, con el estadounidense ‘Rambler 88’, ambos a menos de diez millas náuticas de la línea de meta en Hobart. Los barcos negociaban las trasluchadas en unas condiciones de vientos muy suaves y cada llamada táctica era crítica ya que los navegantes y tácticos buscaban la mínima ventaja necesaria para conseguir el segundo lugar de la regata. A tan sólo cuatrocientos metros de la meta, el táctico del ‘Rambler 88’, Brad Butterworth, ordenó una trasluchada hacia la orilla. El ‘Ragamuffin 100’ optó por no seguirlo, continuando su trasluchada a estribor con la mala suerte de caer en un pozo de viento. Parecía que la opción costera del ‘Rambler 88’ era la buena… Pero poco después, entró una suave brisa del norte alcanzando primero al ‘Ragamuffin 100’, lo que le permitió situarse por delante del maxi plateado de George David y cruzar la línea de meta con poco más de cuatro minutos de ventaja. Fue un emocionante y gran final celebrado por los aficionados locales que estaban a bordo de sus barcos viendo el gran espectáculo final.

El 'Rambler 88' apuntando a la línea de meta en Hobart © Stefano Gattini/Rolex
El ‘Rambler 88’ apuntando a la línea de meta en Hobart © Stefano Gattini/Rolex

Fue un gran final para el armador del ‘Ragamuffin 100’, el legendario Syd Fisher, en lo que era su 47ª Rolex Sydney Hobart y que, a sus 88 años, es la persona de mayor edad que compitió en esta regata.

Para el ‘Rambler 88’ las severas condiciones no fueron el verdadero reto, fue la ligereza de su propio material la que les metió la zancadilla. En la zona de embarque, el armador y patrón George David recordó: «Ayer por la mañana estábamos en la pelea para ganar la regata. Pasamos los malos momentos sufridos por toda la flota con gran eficacia aunque con daños en las orzas de deriva. El barco se mantuvo perfectamente en estas condiciones tan difíciles, por lo que estamos encantados con eso».

«Todo es enorme, el viento, el mar, pero de repente, el ventilador se apaga… nos quedamos sin viento. En un momento estábamos 60 millas por delante del ‘Ragamuffin’ y entonces vimos como la flota se comprimía durante bastante tiempo». Dicho esto, David parecía deleitarse con el barco y con el rendimiento de su equipo y se apresuró a asegurar que el ‘Rambler 88’ podría reaparecer en Sydney.

Una de las más clásicas regatas oceánicas del mundo, la Rolex Sydney Hobart atrae a aficionados y profesionales de nivel mundial por igual. El veterano de Copa América, de la Volvo Ocean Race y proa del ‘Rambler 88’, Jerry Kirby lo expresó así: «Es un evento muy australiano. Todo el mundo tiene las mismas oportunidades. La primera noche fue salvaje, pero la pasamos muy bien. Vimos picos de viento de más de 40 nudos… con dos rizos y una trinqueta, estábamos volando!»

Sin armar ruido, en medio de la encarnizada lucha de gigantes surgió el VO70 ‘Maserati’ patroneado por Giovanni Soldini con los españoles Carlos Hernández y Oliver Herrera en la tripulación. Más conocido por su destreza como navegante solitario, Giovanni Soldini parecía adaptarse perfectamente a la competición con una tripulación completa a bordo entre los que se encontraba el experimentado regatista monegasco, Pierre Casiraghi de la Familia Real de Mónaco. Otro cerrado y apretado final fue el disputado por el ‘Chinese Whisper’ de Rupert Henry – con el regatista español Rafa Trujillo a bordo – y el ‘Ichi Ban’ de Matt Allen, los cuales cruzaron la línea de meta con solo once minutos de diferencia.

El 'Chinese Whisper' de Rupert Henry con Rafa Trujillo a bordo © Stefano Gattini/Rolex
El ‘Chinese Whisper’ de Rupert Henry con Rafa Trujillo a bordo © Stefano Gattini/Rolex

La edición número 71ª de la Rolex Sydney Hobart ha vivido las peores condiciones meteorológicas desde la pasada edición del 2004. Más de una tercera parte de la flota de 108 barcos se ha visto abocada al abandono debido a los grandes y distintos daños sufridos, como roturas de timones, orzas, mástiles, velas y aparejos.

A los 70 barcos pendientes de finalizar les hará falta mucha táctica y un poco de suerte, ya que las previsiones apuntan a inminente caída del viento, una situación que favorecerá a los barcos que entren en Hobart esta noche. Mientras tanto, el suspense continúa para los amigos, familiares y aficionados que esperan las próximas llegadas.

Saludos y buenos vientos.

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