El español Pablo Santurde gana la Transat Jacques Vabre en la Clase 40

La victoria de la Clase 40 ha sido para el Redman, co-patroneado por el francés Antoine Carpentier y el español Pablo Santurde Del Arco.

El segundo puesto fue para el Banque Du Léman y el tercero para Seafrigo-Sogestran.

La pareja franco-española, que comenzaba la regata como una de las parejas favoritas, cruzó la línea de meta de la Transat Jacques Vabre ayer lunes por la mañana. Completaron el curso desde Le Havre, en el norte de Francia, hasta Martinica en 21 días, 22 horas, 33 minutos y 30 segundos, cubriendo el recorrido teórico de 4.600 millas a una velocidad media de 8,7 nudos. La distancia real navegada fue de 5.502,96 millas a un promedio de 10,45 nudos.

Toda la flota se tuvo que enfrentar a los vientos flojos que marcaron la regata, sobre todo en los primeros días. Los líderes navegaban muy agrupados, pero el dúo franco-español a bordo del Redman realizó un gran movimiento táctico en las Islas Canarias que les dio una pequeña ventaja, a la postre suficiente para hacerse con la victoria final.

“Al principio no queríamos correr muchos riesgos, lo que nos penalizó la primera noche fuera de Cherburgo. Pero trabajamos duro para volver a la partida. Una vez que nos pusimos por delante, todo fue cuestión de controlar la regata”, comentó Antoine Carpentier.

Antoine y Pablo fueron aumentando poco a poco su ventaja, gracias a las muchas horas pasadas al timón para mantener el ritmo impuesto por sus perseguidores. Pero no fue una tarea fácil dados los problemas que estaban sufriendo: “Tuvimos que conducir el barco el 80% del tiempo. Por un lado para mejorar el rendimiento cuando el mar estaba picado, pero también porque no teníamos mucha energía a bordo y el piloto automático consume mucha energía”, admite Carpentier.

Pablo Santurde Del Arco señaló: “Fue difícil, pero para eso vinimos. Antoine y yo nos conocemos desde hace mucho tiempo, aunque siempre hemos sido rivales en el agua. No teníamos mucha comida, era una situación muy dura para los nervios. Tuvimos que empezar a racionarla dos días antes de llegar a Cabo Verde”.

Banque du Léman ocupó el segundo lugar, 1 hora, 4 minutos y 8 segundos más tarde que el Redman.

Los suizos Valentin Gautier y Simon Koster cubrieron 5.477,45 millas a una velocidad media de 10,38 nudos.

La pareja regresó a la Transat Jacques Vabre con el objetivo de hacerlo mejor que su cuarto puesto en el 2019. Hace dos años, su barco estaba recién botado y con pocas pruebas, esta vez el Banque du Léman, con su proa redonda, demostró su valía ante una dura oposición.

El co-patrón Valentin Gautier admitió que su segundo puesto estuvo en verdadero peligro: “Anoche llevamos un susto muy grande cuando se rompió la driza del spinnaker. La vela se fue al agua cuando estábamos navegando en ceñida a 15-16 nudos; tuvimos que reaccionar muy rápido. Después de 15 largos minutos, conseguimos subir el spi a bordo e volverlo a izar… ¡fue un trabajo 100% eficiente! “

Simon Koster admite que fue una regata de principio a fin: “Estuvimos en tensión hasta el último minuto. Pasamos toda la noche peleando. ¡Fue una gran regata! La flota estaba muy unida. Nos sorprendió, esperábamos terminar la regata junto a 5 o 6 barcos, pero éramos 30 barcos llegando a la línea de meta”.

30 minutos más tarde hacia su entrada el Seafrigo – Sogestran para reclamar su tercer puesto en la Clase 40.

Los co-patrones Cédric Château y Jérémie Mion navegaron 5.399,04 millas a 10,22 nudos de velocidad media.

Hace apenas unos meses, Mion estaba participando en los JJ.OO. de Tokio en la clase 470. Se asoció con Château, director del Normandy Sailing Sports Centre en Le Havre, para afrontar el desafío tan diferente como son las regatas oceánicas.

Château rindió un gran homenaje a Mion tras finalizar la regata: “Jérémie es una persona que no se rinde, es un mal perdedor pero un muy buen ganador. Estamos muy orgullosos de nuestra Transat”.

Como muchos otros en la flota, la pareja tuvo que superar problemas técnicos y la carrera hasta la línea de meta fue particularmente estresante. “Perdimos algo de terreno con nuestros amigos suizos cuando rompimos el spinnaker. Para ganar posiciones, tuvimos que hacer bastantes maniobras que el barco avanzara, además de sufrir algunos pequeños problemas de energía a bordo”, explicó Château.

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