El Pakea Bizkaia en la Antartida.

Estar aquí es una fantasía hecha realidad, cada isla te descubre un nuevo espectáculo y te hace estupendos regalos.
Cuando un objetivo tan ansiado se cumple, suele aparecer un extraño vacío, como de ¿y ahora qué?. No es ese el caso, ahora, a disfrutar de este maravilloso continente que nos recibe con mares de hielo, fuertes vientos y costas repletas de biodiversidad marina. La aventura sigue, y es ahora cuando el viaje continúa, pues apenas hemos sobrepasado el ecuador de la expedición.

No es como yo lo imaginaba, es aún mucho mejor. Normalmente, los cielos grises, el frío intenso, el viento helador y otros factores meteorológicos no me complacen mucho, pero aquí todo se renueva y mis gustos han evolucionado.

Las navegaciones con fuertes vientos rodeados de negras cumbres que contrastan con sus blancos mantos y los melancólicos tejados de nubes no dejan de sorprenderme y agradarme. Todo ello, sumado a que cada vez que miro al agua, hay un montón de pingüinos nadando a nuestro lado y mirando al cielo, montones de petreles, paíños, cormoranes y una gran diversidad de aves rodean nuestro velero. Sin olvidarme de elefantes marinos, focas, jorobadas, rorcuales u orcas que se acercan curiosas al Pakea. Estar aquí es una fantasía hecha realidad, cada isla te descubre un nuevo espectáculo y te hace estupendos regalos. No pensaba que fuera así, pero lo que hasta ahora hemos conocido de la Antártida, no está deshabitado, montones de personas trabajan aquí en las bases, científicos de todos los países cuyas investigaciones son cruciales para la supervivencia de nuestros mares y océanos. Personas anónimas que sacrifican otros placeres para venir a vivir el placer de la Antártida, compaginándolo con el trabajo duro y las inclemencias de la meteorología.

25 de mayo, isla Media Luna y Decepción. Son de momento los nombres de las islas que hemos conocido, cada hora del día y su luz, les dan a cada una el matiz que les corresponde, haciendo que cada vez que salga a cubierta, el paisaje cambie. Hoy por fin, el sol brilla mientras estamos fondeados en el interior de Decepción, el cráter de un antiguo volcán que rezuma millones de años de historia. La navegada de ayer y la entrada a la isla fueron complicadas, pero todo quedó a un lado cuando las imponentes columnas de roca volcánica nos daban la bienvenida por el estrecho paso de entrada al inundado cráter del volcán. Por suerte, hay otro factor que lo facilita todo, nos encontramos en el verano austral, por lo que la noche brilla por su ausencia, facilitándonos los fondeos y las navegadas. Oscurece, eso sí, como a las 11:30. Alguien apaga la luz y nos quedamos en una penumbra, pero enseguida alguien vuelve a encenderla y las primeras luces iluminan el camino. Total, que no veremos la noche antártica, de lo cual me alegro. En estos momentos estoy con Xabi a bordo, mientras los demás han bajado a la base española Gabriel del Castillo a estirar las piernas y conocer a su gente. Nos han invitado a comer, pero siempre han de quedar dos personas de guardia por si acaso. Mientras escribo, Xabi elige las fotos que enviaremos si desde la base nos dejan, pues las conexiones (como todas la necesidades que en casa hemos asumido como básicas), aquí se complican. Por ello, no podemos enviaros toda la información e imágenes que nos gustarían. Las veréis a la vuelta.

ANTÁRTIDA, IZUGARRIA !!

Información facilitada por el Pakea Bizkaia

Saludos y buenos vientos

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