Espectacular salida de la Rolex Sydnet Hobart 2015.

El maxi ‘Comanche’ de Jim clark asumió el protagonsimo alcanzdo primero la baliza de la bocana de la ría.

Miles de espectadores han abarrotado la costa de Sydney Harbour para despedir a la flota de la 71ª edición de la Rolex Sydney Hobart. Vientos en el entorno de los 20 nudos han propiciado un espectáculo magnífico a medida que los barcos han comenzado el recorrido de 628 millas náuticas hacia Hobart. Esta noche tendrán que gestionar un duro frente que pondrá a prueba la capacidad de las 108 tripulaciones y la fortaleza de sus barcos.

Salida de la Rolex Sydnet Hobart Yacht Race 2015 © Stefano Gattini/Rolex
Salida de la Rolex Sydnet Hobart Yacht Race 2015 © Stefano Gattini/Rolex

La salida de la Rolex Sydney Hobart 2015 ha sido colmado las expectativas de los miles de espectadores que han abarrotado las costas de la bahía de Sydney para disfrutar del espectáculo. Los 108 barcos que finalmente han aceptado el reto de enfrentarse a las 628 millas náuticas de recorrido entre Sídney y Hobart han salido literalmente catapultados por unas condiciones de viento de 15-20 nudos del nordeste en el puerto, que han subido bien por encima de esas cifras una vez que han saltado a mar abierto para apuntar con sus proas al sur en una rápida empopada.

Al igual que ocurriera el año pasado, el poderoso Comanche de Jim Clark y su esposa, la ex-modelo australiana Kristy Hinze, ha sido el primero en alcanzar la baliza situada frente a The Heads, en la bocana de la bahía. Le han seguido de cerca los demás favoritos a la victoria en tiempo compensado: Perpetual Loyal, Wild Oats XI, Ragamuffin 100 y Rambler 88. Por detrás les han seguido más de un ciento de aspirantes al triunfo absoluto, el que premia al mejor barco en tiempo compensado.

El 'Comanche' cruzando la proa del 'Ragamuffin' © Kurt Arrigo/Rolex
El ‘Comanche’ cruzando la proa del ‘Ragamuffin’ © Kurt Arrigo/Rolex

De acuerdo con Guillermo Altadill, a bordo del TP52 australiano KOA, la flota disfrutará de seis o siete horas de empopada hasta la entrada de “un frente muy rápido pero muy agresivo” que supondrá un cambio radical en la intensidad y dirección de viento. Comenzará a soplar con fuerza de componente sur, aderezado por peligrosos chubascos. “Hará que ciñamos (navegar contra el viento) sobre unas 30 horas”. El español apunta la posibilidad de que se produzcan roturas entre la flota. “Será clave sobrevivir al paso de ese frente para pensar en la lucha por la victoria”.

Ni grande ni pequeño.

El estadounidense George David, armador del potente Rambler 88, apuntaba en rueda de prensa que “en pruebas oceánicas la duda está siempre entre si será una regata de barco grande o pequeño”. De acuerdo con Altadill, esta edición no será ni una cosa ni otra, y favorecerá a los de eslora media. “Las condiciones afectarán de manera diferente a los barcos en función de su velocidad. Nosotros (eslora media) esperamos que haya una transición rápida que nos permita bajar rápido casi desde mitad de Tasmania hasta la entrada en el río Derwent en popa, y así acercarnos a los barcos grandes. Los pequeños tendrán que ceñir durante más tiempo, lo que ralentizará su marcha respecto a nosotros. Mi apuesta para la victoria en tiempo real es que será para un barco de eslora entre 50 y 60 pies”.

En cualquier caso, los navegantes de los barcos más grandes descartaban esta mañana la posibilidad de mejorar el récord de 1 día, 18 horas, 23 minutos y 12 segundos establecido por Wild Oats XI en 2012. Juan Vila, navegante del barco australiano, pronostica llegar a Hobart en dos días y alrededor de cuatro horas (a media tarde del lunes, hora local de Tasmania). Los más optimistas rebajan ese tiempo a dos días justos.

Saludos y buenos vientos.

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