Horas de dedicación, horas de esfuerzo y una pizca de suerte.


Antes de descifrar el axioma Dedicación + Esfuerzo + Suerte = Logro, deberíamos de pararnos  unos instantes para responder sinceramente a la pregunta: ¿Por qué estoy aquí, por qué quiero participar?Si somos sinceros con la respuesta podremos entender todo lo que a continuación comento. 
 
Horas de dedicación, horas de esfuerzo y una pizca de suerte. Esta es la fórmula para intentar conseguir algo en la vida, a cualquier nivel y en cualquier estamento. Este axioma, por ejemplo, es el que sigue un ingeniero aeroespacial para entrar en la ESA, un regatista oceánico para formar parte de una tripulación de vuelta al mundo o un directivo para llevar a su empresa hasta las más altas de cotas de popularidad y de ventas. Pero también es el axioma que sigue un estudiante de 1º de ESO para pasar a 2º de ESO o un deportista local para que el entrenador se fije en él y lo ponga de titular en un equipo. 
Y todo esto requiere además una inversión económica que, como en todos los negocios, nadie te garantiza que vaya a funcionar, ya que solo dependerá de la dedicación y el esfuerzo del interesado. Porque podemos llegar a pensar que si yo pago, tengo derecho a todo. Y sí, tienes derecho a trabajar como el que más, a esforzarte como el que más y a tener suerte como el que más, y a nada más. No por pagar, puedes saltarte el esfuerzo, la dedicación y al suerte para que el CERN, o el directivo o el entrenador te sitúen en la parrilla de salida por delante de otr@s que si cumplen el axioma. Porque, entendámonos, no hablo de escuelas, ni equipos, ni facultades ni negocios boyantes, hablo de la vida diaria de cualquiera de nosotros, donde sin esfuerzo ni dedicación no se llega a ninguna parte.
El pago, en muchos casos, es el pasaporte para poder entrar a un club, a una asociación o a ser miembro de alguna asociación de carácter lúdico, pero ¿te da derecho ese pago a que se fijen en ti más que en otros si no dedicas esas horas de esfuerzo y dedicación a conseguir tu meta o propósito en el grupo en el que estás integrado? Yo te diría que no, ya que la dedicación y el esfuerzo no se suplen con el dinero, por mucho que pongas encima de la mesa. Imagina que Usain Bolt, antes de participar en los 100 metros lisos pusiera 1.000.000$ encima de la mesa y le dieran la corona de vencedor sin tan siquiera vestirse de corto ¿sería justo para el resto de participantes? creo que no. Muy al contrario, sería más justo que cualquiera de los otros siete participantes fuera el vencedor, ya que empelaron horas de esfuerzo y dedicación a preparar los nueve segundos y pico más cortos de la historia.
¿Sería justo que sin horas de dedicación y esfuerzo desde el minuto cero, un trabajador llegara 5 meses más tarde exigiendo participar en las mismas pruebas que los demás prepararon día tras día, semana tras semana y mes tras mes, aún con un coste económico?  ¿Sería justo que, siguiendo con el ejemplo de la misma empresa, un trabajador que si participó durante todo el proceso de preparación del trabajo y no habiendo alcanzo los objetivos mínimos (por las razones que fuesen) tuviera la misma consideración que otros que si los alcanzaron con creces? En los dos casos rotundamente no, aunque hay gente, – las menos gracias a Dios -, que no piensa así. Hay gente que piensa que por hacer un pronto pago o que por participar sin alcanzar los objetivos mínimos, tienen derecho de pernada sobre todo y sobre todos, que pueden ser el ordeno y mando de los demás y que pueden ponerse en tu lugar y decidir y opinar por ti,  que pueden decidir si tu esfuerzo y dedicación es menos válido que el suyo (aun cuando no lo hayan hecho) y que pueden imponerte que ellos pueden tener el mismo nivel de implicación que tú aunque pasen de participar, pasen de esfuerzos y pasen de dedicaciones….
Y eso si que no lo consiento, porque en esta vida partimos todos de la misma línea de salida, partimos todos con el mismo bagaje pero con el mismo compromiso de esfuerzo y dedicación y el que hace trampas, el que se salta estas mínimas normas de convivencia, no merece ser tenido en cuenta….
No puedes discriminar a un semejante por su raza, por su sexo, su religión ni por su forma de pensar, no puedes tirar por tierra todo el esfuerzo del otro porque tú no seas o no puedas ser capaz de hacerlo, yo por lo menos no puedo. No se puede pretender que la persona/as que evalúan tu actuación, sea en una empresa, asociación o club, te den la misma nota y te den los mismos trabajos si llegas el último día de prisa y corriendo y te presentas a la elección. Las personas encargadas de hacer la selección saben lo que tienen que hacer y lo que deben escoger ya que ellos piensan solo en el bien común de la empresa, asociación o club. Debemos saber aceptar estas victorias y derrotas con la misma elegancia, sabiendo que si no fuimos elegidos es porque en algo debimos de haber fallado, por lo que debemos encontrarlo e intentar que no vuelva a suceder.
También suele pasar que quien sufre daños colaterales en todo este ajuste de esfuerzos y dedicaciones es el mensajero, el comunicador del mensaje, por ser éste el que simplemente nos cuenta lo que realmente sucede desde un punto de vista imparcial, queramos o no queramos verlo y entenderlo. Porque del mensajero no nos acordamos cuando nos da las buenas noticias, solo nos acordamos y lo ponemos en el punto de mira cuando nos da las malas, como si realmente el fuera el culpable de lo sucedido….. Y lo comentamos con este toque de mezquindad a terceras personas, sin darnos cuenta de que existen unos canales de comunicación importantes a través de los cuales la información llega fielmente y sin distorsiones a su destino. Gracias  a Dios, lo normal en todos estos casos es que todo acabe quedando resumido en un ‘derecho al pataleo’.
Todo en esta vida cuesta esfuerzo y dedicación y para todo hace falta motivación, ya que no puedes ser navegante oceánico si no estás motivado para pasar tres meses fuera de casa navegando. Esa motivación a conciencia tiene que venir ‘incluida’ en la persona; por ejemplo, yo no me presento a navegante oceánico porque ya no tengo la motivación necesaria. Aunque hay personas que lo pueden entender al revés: yo me presento a navegante oceánico y ya me motivarán los coach para rendir al 100%. Esta es la motivación de conveniencia, y así mal vamos. La motivación es algo innata de cada uno, debe de surgir en cada movimiento y en cada acto que hagas en esta vida, no puedes esperar a que otros te motiven para resolver todos  pasos. Como estudiante, por ejemplo, podrás tener un conductor que te guíe a lo largo de tus estudios, pero en la vida real se supone que participas en algo porque tú así lo eliges, y en lo que la motivación no te debería de faltar…. Y si te falta, quizás sea porque no te interesa estar ahí, o porque no te gusta, o porque tus amigos están en otro sitio, o porque…… podría seguir así dando escusas hasta el fin de los días. Lo valiente de todo esto es saber reconocer el porqué de la falta de motivación y encauzarte hacia otras metas en las que si te veas motivado a conciencia y no motivado a conveniencia.
Si a la pregunta del principio respondimos con sinceridad, podremos entender que el axioma Dedicación + Esfuerzo + Suerte = Logro se cumple en todos sus órdenes y que, cualquier situación extraña y ajena a él lo distorsionará y dejará de cumplirse. El axioma es válido siempre que seamos sinceros con nosotros mismos y con los que nos rodean, ahora bien, si pretendemos llegar al logro eliminando alguno de los términos o tomando atajos, nos daremos de bruces con la cruda realidad: no hay logro sin esfuerzo ni dedicación. 
Saludos y buenos vientos
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