
La Barcelona World Race ha sido un reto hasta el final para el Renault Captur
Tras horas de encalmada frente a Barcelona, Jörg Riechers y Sébastien Audigane cruzaron la línea de llegada a las 11:35h y 22 segundos UTC, completando su vuelta al mundo en 105 días, 23 horas, 35 minutos y 22 segundos.
Nada más atracar en el Portal de la Pau de Barcelona, a los pies de la estatua de Cristobal Colón, el alemán Jörg Riechers, aún a bordo del Renault Captur, ha respondido con un contundente y sonoro “¡sí!” a la pregunta de si esta vuelta al mundo había sido más dura de lo que había imaginado. Su compañero de fatigas, el francés Sébastien Audigane, ha recordado el paso por el cabo de Hornos como el punto más emocionante de la regata. No es para menos, ya que se enfrentaron a las condiciones más difíciles que se recuerdan en el mítico cabo en las tres ediciones de la Barcelona World Race.

Los skippers Anna Corbella y Gerard Marín (GAES Centros Auditivos), Aleix Gelabert (One Planet, One Ocean & Pharmaton) y Bruno y Willy Garcia (We Are Water) han recibido a los sextos clasificados de la vuelta al mundo a dos a su llegada a Barcelona. El Renault Captur ha tenido que ser remolcado dentro del puerto al arrastrar desde hace tiempo problemas con el generador eléctrico y no poder, por lo tanto, encender el motor.
Joan Colldecarrera, adjunto a la presidencia de la Autoritat Portuaria de Barcelona, y Xavier Amador, director de Relaciones Institucionales del Área de Calidad de Vida, Igualdad y Deporte del Ajuntament de Barcelona, han hecho entrega de la corona de olivo y la representación de la bola del mundo a Riechers y Audigane después de que estos brindasen con sendas botellas de cava Gramona, que han recibido de manos de los hemanos Garcia, quintos clasificados de la regata.
Una prueba de resistencia desde la salida
La regata de Riechers y Audigane ha sido complicada de principio a fin. Con una estimación de llegada a Barcelona para ayer por la noche, el dúo germano francés, que se enfrentó a fuertes vientos de ceñida durante toda su remontada del mar Mediterráneo, ha recorrido las últim as 100 millas hasta la llegada a Barcelona sin viento. Y la última hora lo ha hecho, además, con viento cambiante, flojo, y acompañado de lluvia. Pero la casualidad ha querido brindarles una sonrisa. Tras cruzar la línea de llegada el cielo se ha despejado y el sol les ha guiado en su entrada a puerto. “Cuando entramos en el Mediterráneo nos encontramos con viento de ceñida de 30-45 nudos, así que dije ‘muchas gracias, muy amable; esto es exactamente lo que quería ver’. Condiciones de tormenta con viento de proa para los últimos días. Y al final, para hacerlo un poco más picante, no hemos tenido viento. Ha sido genial, es decir, tres días con viento de ceñida y condiciones horrorosas y después nada de viento. Dijimos, ‘vale, nunca, nunca, nunca llegaremos a Barcelona’. No se qué hemos hecho mal. ¡Algo, como una fuerza superior, quería que estuviéramos 110 días en el mar!”, ha comentado Riechers de forma irónica y con una sonrisa en el rostro.
Audigane también se ha referido a lo dura que ha sido esta vuelta al mundo: “Es difícil competir cuando hay daños en el timón. La parada en Nueva Zelanda fue difícil, pero lo más difícil, y a la vez lo más satisfactorio, fue el Cabo de Hornos. Había una gran depresión con 70 nudos en Hornos. Nos esforzamos al máximo para mantenernos en pie, no fue posible hacer nada, nos metimos en el interior del barco, cerramos las cabina y fueron unas 150 millas muy difíciles”.
Riechers, que ha completado su primera vuelta al mundo, ha dicho: “Sólo hubo un día, o quizá dos que yo recuerde, en que podíamos decir “Oh, esto es fácil, esto es bonito, así es como queremos que sea”. Pero no, a cada momento había algo que se rompía, que teníamos que arreglar […]. Solo la quilla era lo que nos quedaba, y de repente escuchamos unos ruidos graciosos. Yo dije ‘mira, ¿qué ha sido?’. Y fue la quilla. Habíamos oido estos rui dos desde Nueva Zelanda, así que no tenemos nada al 100%. Ha sido una regata al estilo MacGyver”.
Pero las piezas que realmente marcaron el destino de este dúo fueron los timones, como ha apuntado Riechers: “Desde el comienzo tuvimos graves problemas con el sistema de levantamiento de los timones. Esto se acentuó tras las islas Cabo Verde. Con el Código 5 izado y 35 nudos de viento el timón de sotavento estaba levantado, el barco dio un gran pantocazo, rompimos el Código 5 y estuvimos de lado durante diez minutos y después en los océanos del Sur el barco fue, simplemente, difícil de dirigir todo el tiempo. Había mucha presión, la mayoría de las veces llevar el barco a mano era imposible. Teníamos que navegar con el piloto automático todo el tiempo. Al final apretábamos mucho para estar con los tres de delante, especialmente con el GAES Centros Auditivos, y creo que al final los timones acusaron la fatiga. Mirando al timón, creo que era viejo, de 2008 , así que había cubierto ya muchas millas y nosotros lo apretamos; teníamos que apretar para seguir con los demás barcos. Creo que simplemente dijo ‘Ok, he tenido bastante. Yo me voy. Fin de la historia’.”
Sin embargo, la Barcelona World Race ha sido muy positiva para el alemán, que se ha mostrado encantado de haber tenido a Audigane como compañero: “Definitivamente, he aprendido cómo quiero que sea mi nuevo barco. Eso ya significa muchas cosas: cómo debería rendir, y cómo debería navegar. El mejor punto de esta regata es –y es la razón por la que estoy realmente contento de haberla hecho– que he aprendido a navegar en el Sur, porque es un animal completamente diferente a cualquier otra navegación. Y sé que las regatas se ganan y se pierden en el Atlántico. […] En los momentos difíciles mantuvimos el espíritu de equipo y también en los momentos bajos […]. Estoy muy contento de haber navegado con él”.
Saludos y buenos vientos.
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