La historia de la Volvo Ocean Race.- Octava edición, 2001-2002

Volvo Ocean Race, Octava edición, 2001-2002

Southampton – Ciudad del Cabo – Sydney – (escala técnica en Hobart) – Auckland – Río de Janeiro – Miami – Baltimore – La Rochelle – Gotemburgo – Kiel

Ganador: illbruck Challenge

Durante el periodo entre las dos ediciones, Volvo negoció con Whitbread para hacerse con la propiedad y la gestión de todo el evento. La marca sueca había mostrado su intención de patrocinar una gran competición de vela, y la Whitbread se ajustaba a la perfección a lo que buscaba. La nueva era comenzó en 1998, y la regata alcanzó una relevancia aún mayor con el nuevo patrocinador.

Paul Cayard había cambiado las reglas del juego en 1997-98 con su profesionalismo, y en 2001 la regata dio un nuevo paso adelante, con ocho equipos que optaron por un enfoque similar al de la Fórmula 1 para la gestión de sus campañas y decidieron asignar a los profesionales comerciales y técnicos, además de a los timoneles, los sueldos más altos.

Estaba claro que los días de los cócteles al anochecer y el bacon para desayunar habían acabado. Ni siquiera había mucha constancia de lo que sentían las tripulaciones, formadas íntegramente por profesionales curtidos, al navegar por aguas que, en los viejos tiempos, parecían aterradoras. Ahora, el centro de atención había cambiado, y lo importante eran las tácticas, las condiciones meteorológicas y, en última instancia, la victoria.

Asimismo, se introdujo un sistema de puntuación que otorgaba la misma cantidad de puntos en cada etapa, sin tener en cuenta la distancia. El nuevo sistema se diseñó para paliar la ventaja que tradicionalmente tenía el vencedor de la primera etapa, que normalmente acababa ganando la carrera. Con este nuevo modelo, las tripulaciones se veían obligadas a navegar a todo trapo todo el día, todos los días.

Lawrie Smith decidió no participar, al igual que Paul Cayard, que volvió a centrarse en la America’s Cup. Otros grandes nombres del mundo de la vela también se habían pasado a la America’s Cup, como por ejemplo los británicos Paul Standbridge y Neal McDonald, que junto con Jez Fanstone fueron de los pocos integrantes de la tripulación del Silk Cut que salvaron su reputación en 1997. Cuando se acercaba la fecha de la salida, McDonald abandonó el equipo británico de la America’s Cup y aceptó una oferta del ASSA ABLOY. Tendría distintos motivos, pero el hecho de que su esposa Lisa se colocase al frente de la tripulación del Amer Sports Too, formada únicamente por mujeres, seguro que tuvo mucho que ver. En la historia de la Whitbread/Volvo, nunca se habían enfrentado marido y mujer en la línea de salida.

También volvieron nombres familiares para la regata. Grant Dalton fue el patrón del Amer Sports One, mientras que Roy Heiner hizo lo propio en el ASSA ABLOY. Knut Frostad patroneó el Djuice Dragons, Gunnar Krantz tomó el mando del Team SEB y John Kostecki, que había participado en la campaña del Chessie Racing en 1997-98, fue nombrado patrón del Illbruck Challenge. De forma instantánea, el Illbruck pasó a ser uno de los favoritos. El News Corp contrató a Ross Field para que liderase su campaña y el cargo de patrón fue para Fanstone.

Río de Janeiro sustituyó a San Sebastián como escala sudamericana, mientras que Miami sustituyó a Fort Lauderdale en la mitad norte del continente. Teniendo en cuenta los intereses escandinavos de Volvo, Gotemburgo y Kiel debutaron en la regata.

Españoles en regata.

Entre todos estos grandes regatistas, figuraban tambien cuatro grandes navegantes españoles: El catalán Joan Vila, a las órdenes de John Kostecki, era el navegante del Illbruck alemán y que acabó como vencedor de la regata; el alicantino Pepe Ribes se puso a las órdenes de Grant Dalton en el Amer Sports One; el coruñés Roberto ‘Chuny’ Bermudez timonel y trimer y el catalán Guillermo Altadill, jefe de guardia y timonel, los dos a las órdenes de Neal McDonald en el Assa Abloy y que finalizaron en segundo lugar. A lo largo de toda la regata, Chuny y Altadill se convirtieron en los timoneles más rápidos y más seguros de su equipo, especialmente en condiciones extremas.

Los cuatro fantasticos...
Los cuatro fantasticos…

Aunque llevan vidas muy distintas dentro del mismo deporte, sería un auténtico lujo que en alguna de las próximas vueltas al mundo pudieran navegar de nuevo Vila, Chuny y Guillermo en un mismo proyecto tal y como lo hicieron en el Galicia 93 Pescanova. Y si además añadimos a otros grandes vueltamundistas como Pepe Ribes, Pachi Rivero, Bubi Sansó, Unai Basurko, por citar solo a algunos, o a las jóvenes generaciones que vienen apretando por detrás – tan solo hay que echar un vistazo a la cantidad de buenos regatistas oceánicos que han salido, por ejemplo, de la Barcelona World Race, como Anna Corbella, Gerard Marín, Aleix Gelabert o Didac Costa -, seguro que saldría un equipo de altísimo nivel formado por gente de casa.

Etapa 1: Southampton – Ciudad del Cabo

La tripulación del Amer Sports Too, encabezada por Lisa McDonald, se había reunido hacía una semana tras cruzar la línea de salida en el estrecho de Solent. Su falta de preparación quedó patente en cuestión de minutos, ya que su spinnaker se desintegró antes de sobrepasar The Needles.

Para los novatos, esta primera etapa se convirtió en la madre de todos los bautismos, ya que en el Golfo de Vizcaya se desató una formidable tempestad que rasgó la vela mayor del Djuice. Tras la tormenta, el viento se calmó casi por completo y la travesía hasta los Doldrums fue de lo más sosegada.

El Volvo Ocean 60 (originalmente, Whitbread 60) se había desarrollado para lograr que la regata fuese más reñida. La primera etapa dejó claro la tremenda igualdad entre las embarcaciones, ya que los cinco primeros clasificados fueron prácticamente proa con proa durante las 7.350 millas de travesía hasta Ciudad del Cabo.

El Amer Sports One de Dalton fue por delante buena parte de la etapa, pero la mala suerte se cebó con él en las últimas millas. La tripulación cometió dos errores consecutivos que provocaron la caída de dos velas clave, lo que le forzó a ralentizar la marcha y ver cómo el Illbruck le superaba y se hacía con la etapa. Después de más de 31 días de travesía, el barco alemán se alzaba con la victoria por un escaso margen de dos horas.

Amer Sports One de Grant Dalton con Pepe Ribes
Amer Sports One de Grant Dalton con Pepe Ribes

Una vez en tierra, Dalton reconoció que la exhaustiva preparación del illbruck, que incluía tres años y medio de entrenamiento, un programa de velas muy elaborado y una inversión de más de 20 millones de euros, había puesto a los alemanes en cabeza. Tenía toda la razón. En el illbruck no se rompió ni una sola vela. El único problema que sufrió fue que se soltaron los soportes de la unidad SatCom B y no pudieron acceder a internet. La tripulación solventó el problema y pudo seguir descargando de la red la información meteorológica, un factor fundamental. En cualquier caso, el ASSA ABLOY, que llegó en quinta posición, protestó formalmente contra el illbruck por el uso ilegal de un sitio web de meteorología. La protesta se retiró tras una vista que duró tres horas, pero poco después se produjo una nueva reclamación. Esta vez, un juez de regata afirmó que el illbruck había modificado el arbotante porta-eje para incluir un dispositivo corta algas. Esta protesta sí se sostuvo, y el illbruck tuvo que pagar una multa de 1.000 libras.

Fuera de la sala de vistas, la polémica también estaba a la orden del día. Un error de navegación desastroso en el ASSA ABLOY hizo que Neal McDonald sustituyese a Heiner al frente de la embarcación sueca. “Al final, supongo que se debe a la profesionalización de este deporte”, dijo Heiner. “Las apuestas son más altas, hay más presión y tienes que hacer lo que, según tu opinión, es lo mejor para aumentar el rendimiento”.

Para McDonald, que se estrenaba como patrón en este certamen, el cambio supuso al mismo tiempo una bendición y una maldición: “Como persona, he disfrutado mucho navegando con Roy y me apena que se vaya. El barco está donde está gracias a los esfuerzos y los conocimientos de Roy, así que va a ser una transición complicada para mí. Mentiría si dijese que no estoy nervioso. Sin embargo, me siento muy orgulloso y satisfecho con mi nuevo cargo”.

Etapa 2: Ciudad del Cabo – Sydney.

Pocas horas después de la salida, llegó el informe del primer problema. Se había producido a bordo del illbruck y era tan grave que el cuartel general de la regata inició los preparativos para una operación de rescate de emergencia.

“La proa parecía estar más baja de lo normal y las olas comenzaron a invadir la cubierta con más frecuencia”, rezaba el informe. “La velocidad del barco comenzó a descender y llegó un momento en el que dejamos de navegar. Al final, nos dimos cuenta de que uno de los portillos de inspección de la proa se había desprendido. El compartimento de proa estaba completamente inundado”. Hicieron falta dos horas de bombear y achicar agua para controlar la situación y poder reanudar la regata.

Tres días más tarde, el Tyco también reportaba daños en la pala del timón. Pusieron rumbo a la localidad sudafricana de Port Elizabeth para efectuar las reparaciones pertinentes, pero allí descubrieron que había que reconstruir tanto la pala del timón como los rodamientos. La embarcación acabó en un mercante con destino a Sydney.

Team TYCO de Kevin Shoebridge
Team TYCO de Kevin Shoebridge

Por otra parte, el entusiasmo de surcar el Antártico a bordo de los Volvo Ocean 60 se reflejaba en las cifras. El News Corp se quedó a dos millas de superar el récord de 449 millas en 24 horas del Silk Cut. Unas horas más tarde, el Team SEB sí que logró batirlo al recorrer 457 millas.

Mientras la mayor parte de la flota navegaba a buen ritmo, Keith Kilpatrick sufría fuertes dolores estomacales a bordo del Amer Sports One. Se trataba de un bloqueo intestinal que podía ser fatal si no se trataba a tiempo. El barco estaba lejos del alcance de los servicios aéreos de evacuación médica y, a medida que la dolencia empeoró, las existencias de morfina y antibióticos comenzaron a escasear. La Fuerza Aérea Australiana y el Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo soltaron nuevos suministros y se encomendó al navegante Roger Nilson, médico titulado, la labor de colocarle una vía intravenosa mientras el barco navegaba a 20 nudos por el Antártico. En cuanto el Amer Sports One llegó a aguas más seguras, Kilpatrick fue desembarcado.

El equipo Team SEB también tenía problemas graves. El navegante Marcel van Triest se enteró de que su madre había muerto y, en cuanto se acercaron a Eclipse Island, se lanzó al agua y se fue a casa. Sus compañeros navegaban en cabeza, pero a sólo 48 horas para el final vieron cómo el illbruck les alcanzaba y avistaron por popa tanto al News Corp de Fanstone como al ASSA ABLOY de McDonald.

En la aproximación a Sydney, el navegante del ASSA ABLOY, Mark Rudiger, estaba deseando compensar el error cometido en la primera etapa, pero volvió a salirle mal la jugada y cayeron de la segunda posición a la sexta. “Me equivoqué en la lectura de las condiciones meteorológicas en momentos clave de la regata y arriesgué para intentar ganar en lugar de asegurar la posición que teníamos”, confesó Rudiger. “Me duele que la tripulación y el equipo directivo se vean perjudicados por mis decisiones”.

El illbruck hizo un magnífico tramo final para volver a cruzar la línea de meta en primera posición, un resultado notable dados los problemas sufridos al principio. El Team SEB arribó poco después y Fanstone se adjudicó la tercera plaza. El quinto clasificado fue el Amer Sports One, que se fue de orzada en los últimos instantes. Dalton salió del barco en camilla, con la sospecha de tener varias costillas rotas.

Etapa 3: Sydney – Auckland (con parada técnica en Hobart).

Antes de que la flota iniciase la tercera etapa, llegó a oídos de los tripulantes el trágico asesinato en el Amazonas de Sir Peter Blake, ganador de la regata en 1989-90. A las tres semanas, después de que algunos viajasen a Inglaterra para asistir al funeral, la prueba se reanudó con una versión de la clásica regata Sydney-Hobart, caracterizada una vez más por una climatología difícil y otras muchas cosas.

Knut Frostad informó de una grave vía de agua que hizo que se inundasen los compartimentos de proa del Djuice de una forma similar al incidente del illbruck durante la segunda etapa. Perdieron cuatro millas mientras la tripulación se dedicaba a achicar agua.

A continuación le tocó sufrir al Amer Sports Too. Se rompió un estrobo del estay de proa y tuvieron que arriar todas las velas para tratar de salvar el mástil. Siguieron adelante con la intención de sustituir el estrobo en Hobart.

Team SEB
Team SEB

La cosa se tornó más seria cuando el SEB se vio obligado a instalar la pala del timón de emergencia, después de que la principal quedase dañada, y tuvo que retirarse de la etapa. “Lo sucedido nos entristece a todos, pero en una situación de esta magnitud lo más importante es asegurarse de que la tripulación y el barco están a salvo”, afirmó el patrón Krantz. “En estas condiciones, no podíamos arriesgarnos a continuar la regata con la pala del timón de emergencia”.

Con todo lo que ocurría, McDonald lideraba la etapa pese a verse sorprendido por una tromba de agua. “Me dí un buen susto”, confesaría McDonald. “Íbamos directos hacia ella y alteramos el rumbo para esquivarla. Pensé que avanzaría a sotavento pero no fue así, fue contra el viento y nos pilló de lleno. No sabía cuándo iba a parar. Si no hubiésemos arriado las velas, nos las habría arrancado de cuajo casi seguro”.

Tras una parada técnica de tres horas en Hobart, pusieron proa a Auckland aunque los problemas de Lisa, la esposa de Neal, a bordo del Amer Sports Too eran más graves de lo que pensaban en un principio, después de que una colisión con una ballena dañara la pala del timón. Aquello, sumado al incidente del estay de proa, hizo que tuvieran que quedarse más tiempo en Auckland.

En comparación con la etapa anterior, la flota vivió una travesía tranquila hasta Auckland y el ASSA ABLOY se puso al frente. Una vez en el sur, la situación fue muy distinta para el ASSA ABLOY. Uno de sus tripulantes clave, Jason Carrington, resultó estar gravemente enfermo tras desplomarse en cubierta poco después de zarpar de Hobart. Se quejaba de un fuerte dolor abdominal y tenía fiebre. Se decidió que se quedase en la litera, pero el médico de a bordo, Klas Nylof, tuvo que multiplicar sus esfuerzos cuando otros dos tripulantes quedaron incapacitados por enfermedad y lesión. En lugar de ralentizar la marcha, estos problemas actuaron de catalizador para el resto de la tripulación, que unieron sus fuerzas y lograron una merecida victoria.

Dalton tocó puerto en segunda posición dos horas más tarde y el Tyco de Kevin Shoebridge salió airoso de una emocionante batalla por la tercera plaza. El illbruck tuvo que conformarse con el cuarto lugar.

Etapa 4: Auckland – Río de Janeiro.

A estas alturas, la flota había completado la mitad de la vuelta al mundo, pero sólo se habían otorgado un cuarto de los puntos en litigio. El illbruck lideraba la clasificación con tres puntos de ventaja sobre el Amer Sports One de Dalton, cinco puntos sobre el News Corp de Fanstone y seis sobre McDonald. Esta tentadora posición motivó más de 30 cambios en la tripulación, aunque ninguno resultó tan fascinante como el regreso de Paul Cayard para ayudar a Dalton.

“Es un caña muy rápido, muy bueno con la táctica, tiene una gran energía y es un gran motivador, así que me vendrá muy bien”, afirmaría Dalton. “Han sido dos años muy largos y, aunque no me noto cansado, seguro que he perdido un punto de agresividad. Él hace que me esfuerce más de lo que pensaba, y eso es bueno”.

Llegaba la hora del Océano Antártico. La idea de adentrarse en sus aguas seguía inspirando respeto hasta en los más veteranos, ya que esta vez los icebergs eran más grandes y temibles que nunca. Antes incluso de los primeros avistamientos, el SEB volvía a tener problemas y perdía el mástil a los 12 días de travesía.

Para entonces, todos los barcos se preocupaban por su seguridad debido a la cantidad de hielo que les rodeaba. “Admito abiertamente que me preocupé muchísimo, y en ocasiones pasé auténtico miedo”, reconoció Ross Field en News Corp. “El primer iceberg que vimos nos dejó fascinados, pero cuando empezamos a ver icebergs del tamaño de una isla importante, supimos que lo íbamos a pasar realmente mal. Seguimos adelante pero me preocupaba muchísimo nuestra seguridad”.

Team News Corp de Jez Fanstone
Team News Corp de Jez Fanstone

Para algunos, se volvió demasiado peligroso. “En las carreras de F1 colocan chicanes, ¿no? Pues en esta etapa tendría que haber una chicane, porque los barcos navegaban a tal velocidad entre el hielo para tratar de cobrar ventaja que fue una suerte no perder a ninguno”, comentó Dalton.

Afortunadamente, todo el mundo sobrevivió y el illbruck fue el primero en rodear el Cabo de Hornos, después de una travesía inmaculada. Detrás fueron el Amer Sports One, el News Corp y el Tyco. El Día de San Valentín, a la tripulación del News Corp se le partió el corazón al mismo tiempo que la pala del timón. Al inicio de la etapa, el barco impactó contra algo (hielo, seguramente) a una velocidad de 21 nudos, y se desconoce si los daños en el timón fueron una consecuencia posterior. Para empeorar aún más las cosas, el espejo de popa también se rompió, pero lograron repararlo y siguieron adelante.

Cuando la flota puso rumbo norte, la ventaja del illbruck comenzó a evaporarse y llegó a perder el 25 por ciento de la distancia que le separaba del Amer Sports One en sólo seis horas. Era la receta perfecta para un final emocionante. Después de casi 7.000 millas de travesía, los cinco primeros clasificados se enzarzaron en un combate cuerpo a cuerpo con vientos muy inconstantes. Fue el Djuice el que vio la oportunidad de escaparse del resto. Se acercó más a la costa y encontró una suave brisa, mientras el ASSA ABLOY y el Tyco se debatían sin lograr coger viento. La circunstancia llevó a Frostad a ocupar la segunda plaza por detrás del illbruck, en el que al final fue el orden de llegada. Por su parte, Dalton y Cayard tuvieron que conformarse con la quinta posición, el resultado más sorprendente de la regata hasta ese momento.

Etapa 5: Río de Janeiro – Miami.

La que posiblemente sea una de las etapas más calurosas de la historia de la regata comenzó con otro drama, protagonizado en esta ocasión por Kostecki y Krantz.

Nada más zarpar de Río, el Team SEB intentó pasar tras el espejo de popa del illbruck, pero erró y colisionó contra el barco alemán. No hubo heridos, pero el casco del illbruck se quedó con un agujero del tamaño de un puño, con arañazos en el costado y sin candeleros ni barandillas de popa. El agujero se reparó antes del anochecer, y Krantz no tuvo más remedio que alzar la mano y reconocer el fallo.

Kostecki, mientras tanto, estaba enrabietado porque había tenido que ralentizar la marcha para efectuar las reparaciones. Sin embargo, tal y como mandaban los cánones en el illbruck, no tardó en recuperarse y volver a los puestos de cabeza.

El calor era insoportable y en cada email de las tripulaciones se leía con todo detalle las incomodidades que estaban sufriendo. Roger Nilson, del Amer Sports One, escribió: “Nos cuesta muchísimo dormir. Sólo es posible por la noche. Ahora mismo, estamos en el momento más fresco del día y estamos a 32 grados. Ayer llegamos a los 37 grados bajo cubierta a la hora de más calor”.

A los nueve días de la salida, los tres barcos en cabeza habían atravesado los Doldrums, donde unas nubes negras y unos vientos racheados no lo pusieron nada fácil. A continuación encontraron los vientos alisios, que en teoría debían animar un poco la cosa, pero no fue así.

“A unas 2.100 millas para Miami, nos quedamos atrapados en los vientos alisios y la navegación se volvió un tanto aburrida”, comentó Nilson. “Muchas veces, lo mejor que puedes hacer es sentarte en la barandilla para tratar de aumentar la velocidad, pero ni los navegantes ni los tácticos tienen mucho que hacer”.

Amer Sports One de Grant Dalton con Pepe Ribes
Amer Sports One de Grant Dalton con Pepe Ribes

Todas las miradas se centraban en los Amer Sports. Dalton había afirmado que, si alguna vez caía derrotado ante una tripulación íntegramente femenina, “correría desnudo por las calles de Auckland con una piña en el trasero”. En esta etapa, Dalton tuvo que esforzarse mucho para superar a McDonald y a las chicas del Amer Sports. De hecho, cuando la navegante Miranda Merron anunció que habían adelantado a los chicos, hubo más de una risa burlona entre la flota. Poco después, las chicas volvían a ceder su puesto, pero estaban rindiendo mejor que nunca.

Durante buena parte de la etapa, tres de las embarcaciones –ASSA ABLOY, Tyco e illbruck– fueron turnándose en la primera posición. Sin embargo, el barco de Neal McDonald fue el primero en arribar a Miami, gracias a un velamen en perfecto estado que le daba un punto más de velocidad frente al illbruck, cuyo spinnaker para vientos suaves había caído por la borda hacía tres días.

Fue la segunda victoria del ASSA ABLOY, lo que le convirtió en el principal rival del illbruck cuando todavía quedaban cinco etapas. “Al navegar junto al ASSA ABLOY y el Tyco, se hizo evidente que las velocidades eran similares”, afirmó Kostecki. “Han sabido copiar nuestras velas y muchas de las cosas que hemos aprendido. Pensábamos que teníamos ventaja, pero se están poniendo a nuestra altura. Va a ser una regata muy disputada”.

Etapa 6: Miami – Baltimore.

La primera etapa corta comenzó con errores inexplicables, ya que seis de las ocho embarcaciones cruzaron la línea de salida antes de que sonase la señal acústica. Tuvieron que regresar, mientras el matrimonio McDonald, al frente del ASSA ABOY y el Amer Sports Too, tomaba ventaja en esta travesía de 875 millas hasta Baltimore, a sabiendas del mal trago que les aguardaba en Chesapeake Bay, cuyos vientos inconstantes, corrientes complejas y trampas para langostas sirven para distinguir a los hombres y mujeres de los niños y las niñas.

Mark Reynolds, bicampeón olímpico de vela, estuvo a bordo del SEB durante la etapa y dos días después de zarpar escribió: “Tengo la sensación de haber navegado más que en todo un año. Antes pensaba que hacer banda era duro, pero izar y arriar todas estas velas sin parar cuesta muchísimo más que navegar en un barco de la clase Star en una regata de una hora y media. Pese al trabajo que nos dan las velas, consiguen que el barco avance a buena velocidad y al anochecer incluso dormí junto a una de ellas. Supongo que es una relación amor-odio”.

Al tercer día, el News Corp de Fanstone había adelantado al illbruck y al ASSA ABLOY, pero la lucha entre las tres primeras embarcaciones era feroz y la distancia entre ellas no superaba las cinco millas. Al día siguiente, el Amer Sports One se unió a la refriega pero, hasta el final, los patrones no pudieron hacer más que sentarse ante la calma chicha y esperar un golpe de suerte.

Assa Abloy de  Neal McDonald, con Chuny y Altadill
Assa Abloy de Neal McDonald, con Chuny y Altadill

Las velas se limitaron a flamear, pero las del News Corp lo hicieron con algo más de fuerza que las demás, y Fanstone logró su primera victoria de la edición, lo que fue un motivo más de celebración el día del cumpleaños de Ross Field.

“No nos dimos cuenta de que habíamos ganado hasta que cruzamos la línea de meta”, comentó Fanstone. “Supimos aprovechar mejor que los demás el flameo de nuestras velas. Menos mal, porque no daba para más”.

En Río, muchos pensaron que Kostecki era imbatible, pero con sólo tres etapas para el final, la regata estaba igual de abierta que al término de la primera etapa porque el ASSA ABLOY, el Amer Sports One y el News Corp navegaban a muy buen ritmo. La ventaja del illbruck era de sólo siete puntos.

“No nos hace falta que tengan un contratiempo para ganarles. Sólo tenemos que ser mejores que ellos”, afirmó un recuperado Jason Carrington a bordo del ASSA ABLOY. Por su parte, Dalton prometió que estaría en el podio a cualquier precio.

Etapa 7: Baltimore – La Rochelle.

Comenzaba otra etapa oceánica, y los patrones estaban visiblemente nerviosos. Eran conscientes de que el más mínimo error táctico podía dar al traste con sus posibilidades.

La flota emergió de Chesapeake Bay sin incidentes y, al tercer día, Kostecki se había colocado en cabeza y navegaba a todo trapo. Con vientos de 25 a 30 nudos, la tripulación del illbruck se dio cuenta de que tenía al alcance un récord. 24 horas más tarde, el récord quedaba pulverizado. Nada menos que 484 millas náuticas en 24 horas.

Mientras los chicos del illbruck celebraban su buena racha, la mala suerte se cebaba con las chicas del Amer Sports Too. A 400 millas de la costa de Canadá, escucharon un fuerte golpe y vieron cómo el palo se partía por encima de la segunda cruceta. Por fortuna, ninguna tripulante salió herida y el barco no corría peligro. Pusieron rumbo al Halifax, Nueva Escocia, desde donde el barco se transportaría a un astillero de reparación del Reino Unido antes del inicio de la octava etapa.

Aunque se produjo un brote de gripe a bordo, el illbruck siguió liderando la etapa y se impuso con autoridad. La batalla por el segundo puesto fue épica. McDonald y Shoebridge intercambiaron posiciones hasta la mismísima línea de meta. Al final fue el ASSA BLOY de McDonald el que se llevó el gato al agua. Se mostró contento, pero habría preferido una victoria: “Nos habría gustado llegar en primer lugar, pero no lo conseguimos. La travesía del illbruck ha sido impecable. Necesitábamos tener buena suerte y que a ellos les faltase, pero visto lo visto, tendremos que conformarnos con lo que hay”.

El ASSA ABLOY iba ocho puntos por detrás del illbruck, pero quedaban por decidirse los 16 puntos de las dos últimas etapas, así que aún había esperanza.

Assa Abloy de  Neal McDonald, con Chuny y Altadill
Assa Abloy de Neal McDonald, con Chuny y Altadill

El Amer Sports Too salió de Halifax rumbo a Europa a bordo de un mercante, lo que dio a la tripulación de Lisa McDonald diez días para colocar un nuevo mástil y preparar la salida de la etapa siguiente. Contra todo pronóstico, finalizaron las reparaciones en Gosport y llegaron a La Rochelle a tiempo. Cuando llegaron allí tras atravesar varias tormentas, la bienvenida fue calurosísima. Tanto el resto de los regatistas como el público asistente quisieron reconocer su valor y determinación.

Etapa 8: La Rochelle – Gotemburgo.

Ya fuese por nervios, por autocomplacencia o por mala suerte, la tripulación del ASSA ABLOY sorprendió por su bajo estado de forma al inicio de la octava etapa y se llevó por delante la boya de la línea de salida, que quedó enganchada en la quilla.

Jason Carrington se lanzó por la borda para liberar el cabo de la pala del timón, pero cuando el barco viró se dieron cuenta de que había quedado enganchado en el bulbo de la quilla y no en la pala del timón. Richard Mason también saltó al agua, pero decidió nadar hasta la baliza y cortar el cabo del ancla de la misma en lugar de arriesgarse a bucear en aguas muy concurridas. La maniobra les llevó ocho minutos y al final el barco logró hacerse a la mar, no sin antes ejecutar el giro de 360 grados que exige el reglamento como penalización por tocar una baliza.

Según la programación, la penúltima etapa tenía una duración de cinco días, pero la primera noche permanecerá en la memoria de todos los tripulantes como una de las más desapacibles de la regata, debido a la mar muy gruesa y arbolada del Golfo de Vizcaya y los 40 nudos de viento de proa.

Amer Sports Too de Lisa McDonald
Amer Sports Too de Lisa McDonald

“Ha sido una etapa muy disputada desde el principio y estamos empapados por culpa de un viraje a babor muy complicado. Las condiciones son horrorosas, y varios de los miembros de la tripulación se han pasado un buen rato tirados en el baño vomitando”, informó con buen humor Matt Humphries desde el News Corp.

El Amer Sports One fue el primer barco que rodeó la isla de Ushant. El resto lo logró en menos de una hora y media, con el ASSA ABLOY en sexta posición. Los de McDonald se confirmaron como aspirantes al colocarse en cabeza cuando la flota se distanció entre sí para cruzar el Canal de la Mancha, pero a tan sólo 400 millas de la meta el barco perdió velocidad sin razón aparente. Resultó que tres peces enormes se habían alojado en la aleta de la quilla y los principales contendientes del illbruck cayeron al tercer puesto en cuestión de minutos.

En la entrada al archipiélago de Gotemburgo sólo había una milla de separación entre el ASSA ABLOY, el Tyco, el illbruck y el News Corp. Tras 1.000 millas de travesía muy disputada, y a sólo dos de la meta, McDonald se acercó a la orilla para evitar la marea y se alzó con la victoria in extremis. El Tyco fue segundo por muy poco, y el News Corp arrebató al illbruck el tercer cajón del podio. Dalton tuvo que conformarse con la quinta plaza, lo que significaba que quedaba empatado en la general con el Tyco y el News Corp. Como dato notable, los cinco primeros clasificados cruzaron la línea de meta dentro de un tiempo de 6 minutos y 50 segundos. En aquel momento, fue el final de etapa más emocionante de la historia de las regatas oceánicas alrededor del mundo.

La victoria de McDonald fue el resultado perfecto, porque suponía que tenía opciones de superar al illbruck en la general si, en
la novena etapa de Gotemburgo a Kiel, el ASSA ABLOY conseguía otra victoria y el illbruck no lograba al menos la cuarta plaza.

Era una carambola complicada, pero la incertidumbre despertó un enorme interés.

Etapa 9: Gotemburgo – Kiel.

Durante la preparación para el sprint final se produjeron movimientos inusuales, incluidos cambios generalizados en las tripulaciones. Fanstone cambió a dos tripulantes, Frostad a tres y Shoebridge a uno, pero Kostecki demostró una fe inquebrantable en sus seleccionados y optó por la misma tripulación que zarpó el primer día. El interior de los barcos se vació completamente y se prescindió de todo lo que no exigiese el reglamento.

La salida fue un auténtico caos, y las 2.000 embarcaciones con público se lo pusieron muy difícil a los patrones, que no disponían más que de un estrecho canal para navegar. De hecho, Neal McDonald estuvo a punto de colisionar con una de estas embarcaciones y no tardó en quedarse en una zona sin viento. Fue un desastre. El ASSA ABLOY iba sexto, cinco puestos por detrás del Djuice, que lideraba la etapa con cuatro millas de ventaja sobre el illbruck y 29 sobre el Tyco, que cerraba el grupo. Las chicas del Amer Sports Too navegaban en cuarto lugar, por delante de los chicos del Amer Sports One. Todo el mundo esperaba que conservasen la ventaja hasta el final para poder ver a Grant Dalton “correr desnudo por las calles de Auckland con una piña en el trasero”.

La travesía se acortó para que la regata terminase de día, y el Djuice aportó un punto de romanticismo de última hora a la historia, ya que se adjudicó la etapa y puso la primera victoria de Frostad en el casillero de la regata.

Illbruck de John Kostecki con Joan Vila
Illbruck de John Kostecki con Joan Vila

Por su parte, el illbruck llegó segundo y se proclamó vencedor de la regata. Kostecki levantó el trofeo Volvo Ocean Race 2001-02 con cuatro victorias, dos segundos puestos y tres cuartos, además de anotarse más puntos que nadie. El ASSA ABLOY quedó segundo a seis puntos, pero McDonald y Rudiger se alegraron de poder remontar con tanta intensidad tras el desastre de la primera etapa.

“Al final de la regata, los sentimientos son contradictorios”, aseguró Rudiger. “Todos estamos listos para el final y para dejar de ir del barco al hotel, del hotel al barco, etc. Pero, al mismo tiempo, echaremos de menos la regata, la concentración, los momentos inolvidables de navegación y los logros conseguidos. Para nosotros ha sido especialmente bonito ir subiendo en la clasificación y demostrar nuestra valía a nuestros patrocinadores, al equipo de tierra y a nuestros amigos y familiares”.

Jez Fanstone, patrón del News Corp, fue el último en tocar puerto y lamentó su decisión de poner rumbo oeste en la isla de Anholt. Terminó quinto en la clasificación general, mientras que el Amer Sports One, quinto clasificado en la etapa, acabó ocupando el tercer cajón del podio. “Ha sido una tortura”, aseguró un cabizbajo Fanstone al atracar. “Después de 32.000 millas de regata oceánica, hasta cierto punto todo se reduce a una lotería con boyas. Eso sí, no pretendo restar méritos al Amer Sports One. Han hecho un trabajo excelente, han logrado un buen resultado y hay que quitarse el sombrero ante ellos”.

El Amer Sports Too quedó en último lugar después de un valeroso esfuerzo. Pese a que los preparativos finales llegaron tarde y fueron algo caóticos, la tripulación de Lisa McDonald desafió los pronósticos para completar la regata enfrentándose a lo peor de los elementos. Dalton acabó su sexta participación en una regata alrededor del mundo con una piña incrustada en la parte trasera del pantalón.

Volvo Ocean Race
Octava edición, 2001-2002
Clasificación general final
posición/barco/patrón/pais/puntos

1.- Illbruck Challenge / John Kostecki / Alemania / 61
2.- Assa Abloy / Neal McDonald / Suecia / 55
3.- Amer Sports One / Grant Dalton / Nueva Zelanda / 44
4.- Team Tyco / Kevin Shoebridge / USA / 42
5.- Team News Corp / Jez Fanstone / Australia / 41
6.- Djuice Dragons / Knut Frostad / Noruega / 33
7.- Team SEB / Gurra Krantz / Suecia / 32
8.- Amer Sports Too / Lisa McDonald / USA & Reino Unido / 16

Saludos y buenos vientos.

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