La Volvo Ocean Race y el RIPA

Si la Volvo Ocean Race quiere seguir finalizando las etapas en zonas de tráfico muy denso, éstas deberían de terminar durante el día.

La Volvo Ocean Race 2017-18 se rige por las Racing Roules of Sailing (RRS), – reglamento de regatas de vela en español – publicado por World Sailing (Federación Internacional de Vela), y es en ese documento donde se establece que cuando un barco que navega bajo estas reglas y se encuentra con un buque que no navega bajo las reglas de Regatas de Vela, deberá cumplir con el Reglamento Internacional para Prevenir los Abordajes (R.I.P.A.).

El RIPA, publicado por la Organización Marítima Internacional, establece, entre otras cosas, las «reglas de circulación«, es decir, las reglas de navegación que deben seguir todos los buques en el mar para prevenir los abordajes entre dos o más buques.

Partiendo de esta base, vamos a centrarnos en tres reglas del RIPA, las que afectan a la vigilancia, a la velocidad de seguridad y al riesgo de abordaje.

REGLA 5. Vigilancia
Todos los buques mantendrán en todo momento una eficaz vigilancia visual y auditiva, utilizando asimismo todos los medios disponibles que sean apropiados a las circunstancias y condiciones del momento, para evaluar plenamente la situación y el riesgo de abordaje.

REGLA 6. Velocidad de seguridad
Todo buque navegará en todo momento a una velocidad de seguridad tal que le permita ejecutar la maniobra adecuada y eficaz para evitar el abordaje y pararse a la distancia que sea apropiada a las circunstancias y condiciones del momento.

REGLA 7. Riesgo de abordaje
Cada buque hará uso de todos los medios de que disponga a bordo y que sean apropiados a las circunstancias y condiciones del momento, para determinar si existe riesgo de abordaje. En caso de abrigarse alguna duda, se considerará que el riesgo existe.

Cuando los equipos que compiten en la Volvo Ocean Race se acercan al final de cada etapa, la diligencia y pericia de todo el equipo es imprescindible para garantizar un paso seguro a través del denso tráfico existente. Pero, en le caso que nos ocupa, esta diligencia y pericia no fue suficiente para que el Vestas 11th Hour Racing evitara el abordaje a un pesquero cuando se encontraba a tan solo 30 millas náuticas de Hong Kong, final de la cuarta etapa. El resultado de este abordaje, conocido de sobra por todos, fue el fallecimiento de un pescador y el hundimiento del pesquero.

Nick Dana en la proa del Vestas 11th Hour buscando el viento con el Dongfeng pegado por estribor © Amory Ross/Volvo Ocean Race

Hagamos un poco de memoria y pongámonos en situación. En el momento del abordaje, el tracker indicaba que el VO65 navegaba a 20 nudos de velocidad en 23 nudos de viento, era de noche y con esas velocidades podemos suponer que el spray de agua barre la cubierta y que el barco cruje debido a los esfuerzos a los que se está sometiendo. En estas circunstancias, lo único que se puede suponer (hasta que el informe oficial vea la luz) es que la tripulación no vio al pesquero.

Si nos ceñimos a lo que dicta el RIPA, en medio de esas caóticas aguas repletas de barcos de pesca, portacontenedores y barcos comerciales, los VO65 deberían navegar a una velocidad de seguridad (regla 6), lo que posiblemente minimizaría o incluso evitaría el abordaje. Sin embargo, no se debe de perder de vista un detalle muy importante: estamos en medio de una regata y, por irresponsable que pueda parecer, los equipos no se van a detener a menos que vean algo por su proa.

Por tanto, llegamos a lo que consideramos como el problema principal de este asunto: la falta de visibilidad. Si la Volvo Ocean Race quiere seguir finalizando las etapas en zonas de tráfico muy denso, éstas deberían de terminar durante el día. La solución la tienen en sus manos. Si la organización de la regata no se ve capaz de establecer unos límites de seguridad en el final de cada etapa, al igual que lo hace en las salidas, entonces deben ajustar la duración del recorrido para que la llegada sea lo más segura posible y con plena visibilidad, es decir, durante las horas de día.

Y no estamos exagerando, ni pidendo imposibles… La organización ya demostró que podía ser capaz ajustar el recorrido tal y como hizo durante la Etapa 1, para que los aficionados y patrocinadores lisboetas pudiesen disfrutar y acompañar a los barcos participantes en las mejores condiciones, es decir, durante las horas de día. Los equipos ya sabían desde el principio que la organización podría añadir al recorrido de la etapa 1 un nuevo waypoint de paso obligado. El nuevo waypoint añadido provocó que el recorrido se alargara en aproximadamente unas 200 millas, no afectó a la estrategia de los equipos pero facilitó la llegada de los barcos a Lisboa a plena luz del día.

Y como todo en esta vida se puede mejorar, esperemos que el Vestas 11th Hour Racing proporcione cuanto antes datos sobre cómo ocurrió la colisión, y que la organización de la regata se piense muy seriamente todas las opciones para que la situación vivida por el Vestas no se vuelva a repetir. Todos queremos que la Volvo Ocean Race tenga la salida y la llegada muy cerca de tierra, desde donde todos los aficionados podamos verla y disfrutarla, pero también queremos que se pueda garantizar la seguridad de todos los participantes en este súper evento mundial.

Saludos y buenos vientos.

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