Llegada insólita en la Panerai Transat Classique con seis veleros disputándose un puesto en el podio.

El pasado viernes, 23 de enero, quedará para siempre grabado en la memoria de todos los que tomaron parte en el Panerai Transat Classique ya que seis veleros se disputaron un lugar en el podio de Fort-de-France Bay en el espacio de solo trece horas. ¡Vaya día!

Calma y concordia. Entre los cálidos aires de la madrugada, cuando el sol ascendía lentamente sobre el cielo de Fort-de-France Bay, la grácil silueta del Adventuress cruzaba la línea de meta. El buque más antiguo de la Panerai Transat Classique 2015 (construido 1924), la goleta diseñada por el gran arquitecto naval William Fife III era la imagen de la elegancia armoniosa con sus velas brillaban bajo los rayos del sol naciente. En tierra, los más madrugadores testigos de su llegada, se quedaron prendados por el espectáculo intemporal que ofrecía la entrada de la goleta en puerto… todo estaba en calma y concordia. A bordo, el capitán Seth Salzmann y sus hombres cautivaron al público presente con unas pinceladas de su impresionante marinería. Casi sin mediar palabra entre el comandante y la tripulación, las órdenes se ejecutaban con presteza.

Llegada del Adventuress a la bahía de Fort-de-France © Germain Gerard
Llegada del Adventuress a la bahía de Fort-de-France © Germain Gerard

Velas y entoldados se plegaron en un instante, órdenes transmitidas con una simple mirada se ejecutaban sin dilación. Los aplausos y la admiración  acompañaron a la goleta mientras se deslizaba hasta quedar inmóvil en el muelle. Nada más finalizar las maniobras de amarra de la goleta a puerto, el comité de bienvenida subió a bordo para agasajar a los navegantes con flores, frutas locales y con el delicioso ron AOC. A juzgar por las sonrisas que reflejaban las caras de la tripulación, compuesta por diez hombres y una mujer, su travesía transoceánica había sido un paradigma de placer desde que zarparon, allá por el siete de enero desde Lanzarote.

No hay descanso hasta la línea de meta

Los numerosos tripulantes de la Panerai Transat Classique 2015 que estaban pisando los pantalanes de Fort-de-France, irradiaban una inmensa alegría. Después de más de quince días en el mar, seis barcos clásicos cruzaron la línea de entre las 03:00 y las 17:00 (hora local) del viernes. La llegada de tantos barcos en tan corto espacio de tiempo muestra la intensidad de la competición, cumpliendo y superando las expectativas de los fans que han seguido la regata desde el principio. El primer barco en llegar, en medio de la noche, fue el Faïaoahé, el gran ‘Esprit de Tradition’ (un clásico, réplica de los barcos construidos utilizando métodos tradicionales) patroneado por Rémy Gérin. El siguiente en entrar, todavía en la oscuridad de la noche, fue el Corto. Bajo el mando de Hacène Abbar y de su mano derecha, Bruno Joudren, el diseño Carter de 1970, no dio cuartel hasta que cruzó la línea de meta.

La elegancia y el rendimiento

Y luego entró el The Blue Peter, el espléndido diseño Mylne de 1930 perteneciente a Mathew Barker y tripulado en esta ocasión por la tripulación del Bel-Ami. Su participación fue gracias a los amigos de Nicolas Kenedi, con la ayuda de Jacques Taglang, historiador naval y ‘navegante de papel’ quién está escribiendo actualmente la historia de su aventura. En su estela llegaron el Gweneven, un bonito Swan 38 diseñado por el gran Olin Stephens y propiedad de Oren Nataf. Bajo la hábil dirección del skipper oceánico Gildas Mahé, el buque más pequeño de la regata no iba a dejarse impresionar por sus grandes rivales. Su tenacidad y su rendimiento fue la admiración generalizada de sus compañeros competidores. El Vagabundo II fue el siguiente en entrar para completar así un día lleno de llegadas. Diseñado por German Frers Sr en 1945, el pequeño ketch propiedad del joven pero experimentado capitán Robbie Fabre y  tripulado por una pequeño grupo de regatistas, hizo una regata excepcional de principio a fin. Sus números lo dicen todo: velocidad máxima de 18,2 nudos…Excepcional es la palabra!

Más barcos por llegar.

Los resultados finales de la Panerai Transat Classique 2015, y por lo tanto la identidad del gran ganador, no se darán a conocer todavía. Hasta que la tripulación del Desiderata, el poderoso diseño Alden dirigido por Stuart Armstrong y Julia Neustein, no llegue a Martinique, no  sabremos las posiciones finales y definitivas en tiempos compensados. Sin embargo, ya se puede felicitar a todos los que tomaron parte en el evento por el gran entusiasmo y por la gran habilidad que mostraron durante toda la regata. Todos los barcos, entre ellos el Desiderata han hecho un cruce del Atlántico rápido y sin incidencias. De hecho, mucho más rápido de lo que nadie se esperaba. ¡Impresionante!

Saludos y buenos vientos.

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