Sébastien Destremau finaliza la Vendée Globe en el puesto 18

Con la llegada del TechnoFirst-faceOcean finaliza la octava edición de la Vendée Globe.

Sébastien Destremau (TechnoFirst-faceOcean) cruzó la línea de meta de la Vendée Globe en Les Sables d’Olonne en el décimo octavo lugar a las 040 horas GMT de ayer sábado 11 de marzo de 2017 después de 124 días, 12 horas, 38 minutos y 18 segundos de regata desde su salida el pasado 6 de noviembre . El patrón de Toulon es el último regatista en completar esta octava edición de la regata de vuelta al mundo en solitario y sin escalas. Cae el telón sobre la edición 2016-2017 de la Vendée Globe cincuenta días después de que finalizara el ganador, Armel Le Cléac’h (Banque Populaire VIII), el pasado 19 de enero.

Nacido en Bretaña hace 52 años, Sébastien Destremau vive en la actualidad en Toulon. Después de una preparación olímpica en la clase Flying Dutchman, participó en varias regatas con tripulación muy importantes, como la Volvo Ocean Race o la Sydney-Hobart. Más tarde se hizo consultor, creando un video magazine que cubría todas las noticias de la regata. Fue en 2015 cuando el patrón adquirió el IMOCA 60 TechnoFirst-faceOcean construido en el año 1998, el cual ya había participado en dos Vendée Globe: primero con Josh Hall que finalizó 9º en 2000-2001 y luego con Steve White, 8º en 2008-2009. Después del viaje de entrega desde Ciudad del Cabo a Toulon, Sébastien Destremau se clasificó para la vuelta al mundo al competir en la Calero Solo Transat, entre Lanzarote y Newport (Rhode Island). Antes de la salida de la Vendée Globe, el patrón francés describió a su barco como «un barco ultra-simple, como una bicicleta sin marchas«.

Llegada de Sébastien Destremau © Olivier Blanchet / DPPI / Vendée Globe

Esta incapacidad para aumentar la velocidad se confirmó muy pronto en la regata cuando el patrón, cuyo único objetivo era completar la vuelta al mundo, se encontró en la cola de la flota. Intentó tomar un atajo cerca de la costa de África, pero fue en vano. En la tercera semana de regata, su motor de arranque falló y, siguiendo los pasos de Michel Desjoyeaux, se vio obligado a pensar en un método alternativo para arrancar el motor para llenar sus tanques de lastre, utilizando un cabo y la potencia del viento en las velas. Destremau tuvo éxito en su técnica improvisada, pero este sistema era muy lento y consumía mucho tiempo.

Al acercarse al primero de los tres grandes cabos, Buena Esperanza, el patrón francés navegaba acompañado del patrón catalán, Didac Costa (OnePlanet- OneOcean). El español, que tuvo que regresar a puerto y zarpar cuatro días más tarde de Les Sables d’Olonne después de resolver sus problemas con la electrónica, pronto se escapó del TechnoFirst-faceOcean, quien pasó la longitud del cabo de Buena Esperanza el 11 de diciembre. Destremau entraría en el Océano Índico muy cerca de Romain Attanasio, que se había sido obligado a navegar hacia Sudáfrica para llevar a cabo reparaciones en su barco. A la altura del cabo Leeuwin se les unió el patrón holandés Pieter Heerema en la retaguardia de la octava Vendée Globe, al sur de Australia. En medio de vientos muy fuertes, Destremau, que no sentía ninguna presión sobre él, era muy feliz por reducir la vela. «Por supuesto, no vamos tan rápido, pero podemos llegar mucho más lejos que otros». Fue en el Océano Antártico donde Destremau entendió perfectamente lo que estaba consiguiendo. «Casi no lo puedo creer. Somos chicos normales, pero estamos haciendo algo sobrehumano». También fue muy consciente de los peligros de quedar solo en el medio del Pacífico y por eso decidió llevar a cabo un control minucioso con una parada en Tasmania del 3 al 6 de enero. Al ponerse de nuevo en marcha, se encontraba a casi mil millas de la popa de Pieter Heerema.

Cuando finalmente Sébastien Destremau dobló el cabo de Hornos el 29 de enero y abandonó el Gran Sur, los primeros seis barcos ya habían terminado la regata y estaban amarrados en Les Sables. En su ascenso por la costa de Argentina, Pieter Heerema – que ocupaba el puesto 17 – estaba unas 1.200 millas por delante. Destremau tardaría aún tres semanas en ascender el Atlántico Sur y regresar al hemisferio norte, cruzando el ecuador el 19 de febrero, pero el viaje estaba aún lejos de terminar, ya que necesitaría casi tres semanas más para cubrir la distancia que separa el Ecuador de la línea de llegada frente Les Sables d’Olonne.

Durante las últimas dos semanas de regata fue la falta de alimentos lo que se convirtió en una preocupación para el capitán del TechnoFirst-faceOcean. Sus intentos de pesca en aguas de las Azores no fueron suficientes para proporcionarle suficiente comida por lo que tuvo que racionar lo que quedaba a bordo haciendo solo una comida al día.

Saludos y buenos vientos

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