Trofeo Jules Verne: ¡una ventana llamada deseo!

Para enfrentarse al Trofeo Jules Verne, obviamente se necesita un barco excelente, una tripulación igualmente excepcional para llevar el barco hasta su verdadero potencial, así como cierta compostura y nervios de acero para soportar la espera de la ventana climática adecuada. Desde el pasado lunes, la tripulación del Maxi Edmond de Rothschild ha estado alerta, lista para subir a bordo y zarpar en una travesía marítima de 40 días en el momento en que el router del equipo Gitana, Marcel van Triest, dé luz verde. De esta forma, la vida de los seis regatistas y de todo el equipo ha sido teñida por el ritmo del análisis meteorológico y sus actualizaciones dos veces al día. Ahora, después de una espera de cinco días, los planetas parecen estar alineados y todo se está arreglando para que la tripulación abandone el muelle de Lorient mañana por la tarde. En ese punto, Franck Cammas, Charles Caudrelier, David Boileau, Morgan Lagravière, Erwan Israël y Yann Riou se dirigirán al extremo noroeste de Bretaña con miras a cruzar la línea frente a la costa de Ushant en algún momento entre el sábado 9 y el domingo 10 de enero.

Un código amarillo que se desplaza constantemente

© E.Stichelbaut / polaRYSE / Gitana S.A

El martes 4 de enero, el equipo de las cinco flechas cambió al código amarillo, un cambio cromático sinónimo de una posible salida dentro de las próximas 24 a 48 horas. Sin embargo, desde entonces, la ventana de salida se ha ido desplazando constantemente y, en última instancia, es desde este sábado por la noche y hasta el domingo cuando la situación parece estar más clara. “¡El código amarillo se está desplazando, pero por una razón clara!”. Cyril Dardashti, director de la escudería de regatas fundada por Ariane y Benjamin de Rothschild, asegura: “Después de un período de espera de más de dos meses y un intento inicial fallido, todos estamos deseando ver a la tripulación zarpar. Sin embargo, el récord que estamos buscando es tan exigente que esta ventana de salida es crucial. Junto con Marcel van Triest, hemos visto cómo las cosas se están a desarrollan en la dirección correcta desde el pasado lunes. Tenemos la suerte de que la ventana en el Atlántico norte es larga, lo que nos ha permitido ganar tiempo y dejar que la situación en el sur evolucione para poder posicionarnos mejor en relación con la secuencia meteorológica con la que queremos conectarnos a la altura de Brasil. Hoy las cosas están cogiendo forma y es muy emocionante estar preparado para afrontar de nuevo el Trofeo Jules Verne de acuerdo con los criterios de cronometraje que nos hemos fijado”.

Saliendo del golfo de Vizcaya con vientos del noreste

Si todo va según lo planeado, a lo largo de esta mañana el equipo de Gitana cambiará al código verde. A partir de ese momento, todo sucederá muy rápidamente para los seis regatistas, que se preparan para conseguir el récord absoluto de la vuelta al mundo a vela, desde la carga de las bolsas de efectos personales pasando por la despedida de sus familias, hasta el informe meteorológico final con Marcel van Triest. Entonces será el momento de zarpar hacia Ushant y el faro de Le Créac’h.

© Marin Le Roux / polaRYSE / Gitana S.A

Como sucedió a finales de noviembre, durante su primer intento, la cita nocturna con este punto será su contacto final con la costa francesa cuando el gigante de 32 metros ponga sus proas apuntando hacia el sur: “Según nuestras últimas previsiones, Probablemente zarparemos con un viento del noreste de 15-20 nudos y con un mar muy manejable. Está previsto que el viento aumente a 25-30 nudos a medida que nos acerquemos al cabo Finisterre. Sin embargo, la ventaja de tener un viento del noreste es que tendremos buenos mares. Hay un sistema de baja presión en Cabo San Vicente que buscaremos antes de trasluchar hacia el anticiclón de las Azores. Por debajo de la zona de alta presión, tendremos que hacer otra trasluchada antes de poner rumbo al ecuador”, explicó Charles Caudrelier.

Y aunque esta configuración meteorológica finalmente parece estar funcionando como la tripulación quiere después de semanas de espera, el descenso hacia el hemisferio sur estará lejos de ser suave y tranquilo ya que el tiempo es muy ajustado: “Con esta ventana meteorológica estamos apuntando a un sub-5 de un día al ecuador y un tiempo de menos de 12 días al cabo Agulhas. Si nuestro único objetivo es romper el récord hacia el ecuador, nuestro horario de salida no es el mejor, pero es un compromiso para garantizar que tengamos la mejor ventana posible en el Atlántico en su conjunto. Por ahora, esto último parece bastante favorable con una ruta que no es demasiado extrema en el sur, pero tendremos que ajustar nuestra trayectoria nuevamente durante nuestro descenso ya que aún queda un largo camino y hay tiempo para que las cosas evolucionen antes”, concluyó el copatrón del Maxi Edmond de Rothschild.

Saludos y buenos vientos

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