Los tanques de lastre en los IMOCA o el arte del equilibrio.

Tanques de lastre, quilla pivotante, foils… gestionar el equilibrio del IMOCA es fundamental

Cuatro, ese es el número de tanques de lastre permitidos por las nuevas reglas de diseño de los IMOCA open 60 de última generación. Es un paso adelante hacia la simplificación, ya que las anteriores reglas permitían hasta ocho tanques separados. Pero ¿cuál es el papel exacto de los tanques de lastre? Quentin Lucet, el arquitecto del grupo VPLP que diseñó el Safran, lo explica detalladamente…

Ya se trate de un IMOCA 60, un Figaro Bénéteau o un Mini 6.50, los tanques de lastre se han convertido en indispensables en los barcos de regata en solitario. Estos depósitos de agua, situados a lo largo de los costados del casco, ayudan a re-equilibrar el barco cuando alcanza ciertos ángulos de escora. Para navegar de manera eficiente, un monocasco no debe escorarse demasiado: cuanto mayor es el ángulo de escora, menos eficaces son los apéndices como la quilla o los foils. El tanque de lastre lleno ayuda a añadir peso en el lado de barlovento de la embarcación. Cuanto mayor sea el lastre y cuanto más lejos del centro de gravedad se sitúe, más eficaz será. También contribuye a la comodidad del patrón, cuya posición se vuelve más y más precaria a medida que el barco se escora.

La característica más importante del tanque de lastre es que se llena y se vacía casi sin esfuerzo. Un pequeño alerón bajo el casco recoge el agua de mar gracias a la velocidad de la embarcación. A continuación esta agua se distribuye por los tanques de lastre con la ayuda de un sistema de válvulas y bombas. «En el Safran, como en todos los barcos que hemos diseñado recientemente, hemos optado por dividir los cuatro depósitos para disponer dos en cada banda», señala Lucet, resumiendo los problemas encontrados por los arquitectos con la nueva regla. «Con la antigua regla, también habíamos incorporado los tanques de lastre longitudinalmente limitando así el cabeceo del barco. Pero hicimos cambios, elegimos darle prioridad el equilibrio lateral del barco. La ausencia de los tanques de lastre centrales se compensa con una sección delantera del casco más fuerte». Sin embargo, encontrar el equilibrio adecuado en el uso de los tanques sigue siendo un ejercicio muy delicado. «Morgan tendrá a su disposición diferentes configuraciones para jugar con el equilibrio de la embarcación: una quilla que se puede inclinar a diferentes ángulos, tanques de lastre que se pueden llenar o vaciar rápidamente, sin olvidar los foils, que añaden más par de torsión en el re-equilibrio del barco», dice Lucet. «Tendrá que gestionar adecuadamente estos ajustes: si tiene menos energía perderá velocidad, pero con demasiada corre el riesgo de romper algo». Morgan Lagravière tendrá que aprender a encontrar los límites correctos y a escuchar el barco cuando el Safran sea devuelto al agua hacia finales de julio. Será un ejercicio que complementará la experiencia adquirida en la Transat Nueva York-Vendée.

Saludos y buenos vientos.

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