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The answer my friend is blowing in the wind…

Ni por asomo se podría imaginar Bob Dylan que el estribillo de su canción «Blowing in the wind» pudiera ser tan relevante en las comunicaciones entre las tripulaciones de los barcos de Copa América.

Pero, ponte en situación. Imagínate que se acerca una tormenta, el viento sopla a más de 50 nudos y la lluvia te golpea muy fuerte en la cara. Ahora imagínate tratando de decirle a tu compañero, que está a 5 metros, que se acerca un huracán y que hay que salir pitando. Sólo te va a escuchar si corres hacia él y se lo dices pegado al oído.

Pues estas son las condiciones en las que las tripulaciones de los distintos equipos de Copa América, y en este caso del Land Rover BAR, en las que tienen que trabajar cuando están regata: navegar a velocidades cercanas a los 50 nudos levantando una nube de agua que puede significar vivir bajo un diluvio permanente. Está claro que este no es el ambiente ideal para las comunicaciones cuando navegas bajo presión, en situaciones muy intensas, por lo que era necesario buscar ya una solución para mejorar las comunicaciones a bordo.

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El patrón Ben Ainslie y el trimmer Paul Campbell James durante la regata en Nueva York © Lloyd Images

El miembro del equipo del Land Rover BAR encargado de encontrar una solución a este problema para sus compañeros de tripulación fue el proa, Matt Cornwell. Cornwell lleva compitiendo en Copa América desde el 2003, y conoce perfectamente este problema de la comunicación a bordo al mismo tiempo que reconoce que es un problema de gran importancia y muy difícil de resolver.

«Esto es algo que ya hemos identificado como un diferenciador que afecta al rendimiento real», dijo Cornwell. «Es vital conseguir unas comunicaciones perfectas. Hemos dado un paso adelante ya que estábamos atascados desde la época de las regatas en el 2010, cuando era muy bonito tener comunicaciones a bordo pero no eran absolutamente esenciales; unas comunicaciones que resolvías en aquella época con un simple kit básico. Hoy en día tenemos que ser mucho más sofisticados.

Había una tecnología en la que Cornwell estaba especialmente interesado, la conducción ósea y, para avanzar y estudiarla, se unió al Grupo Técnico de Innovación (TIG), impulsado por PA Consulting y por el gerente de proyectos, George Sykes para tratar de encontrar socios dispuestos a colaborar en este proyecto.

Y se dio la casualidad de que los laboratorios de BAE Systems Intelligence eran los líderes mundiales en la tecnología de conducción ósea. Esta tecnología, que utiliza la capacidad natural del cuerpo para transmitir el sonido a través de la conducción ósea, proporciona una solución potencial y una forma de mejorar drásticamente la comunicación entre la tripulación de a bordo y las lanchas de apoyo. Entonces, Cornwell y Sykes comenzaron a trabajar con Mohammed-Asif Ahmad, científico Principal y con el ingeniero Daniel Black.

Mohammed-Asif Ahmad explicó: «La conducción ósea consiste en un transductor de superficie que transforma la señal de audio en una vibración física. El transductor debe estar en contacto con la cabeza del usuario para que las vibraciones lleguen directamente al oído interno. El oído interno traduce estas vibraciones en impulsos nerviosos y los envía al cerebro, permitiendo al usuario escuchar el sonido».

Tecnología de conducción ósea © BAE Systems
Tecnología de conducción ósea © BAE Systems

El primer reto era conseguir la radio perfecta ya que tenía que cumplir varios requisitos, como disponer de la frecuencia adecuada, ser robusta y estar adaptada al ambiente marino, así como tener suficiente alcance – unos pares de cientos de metros – para que los barcos de apoyo pudieran hablar con el equipo de regatistas.

El siguiente reto, el micrófono.

Tal y como explicó Ahmad, «el principal desafío para los dispositivos corporales en ambientes marinos duros es tener que lidiar con el ruido de fondo, ya que puede afectar a la claridad de la voz que se transmite. Del mismo modo, tienen que ser muy resistentes para operar en condiciones extremas sin dejar de ser cómodos y ergonómicos para el usuario”.

Y luego están los auriculares…

«Los equipos se llenan de agua y no es necesaria mucha agua para que se amortigüe el sonido del micrófono. Y lo mismo sucede con las piezas de la oreja, cuando se mojan con agua salada todos los días, se llenan de agua y acaban muriendo muy rápidamente. También necesitamos alguna forma de reducir el ruido, no sólo del que proviene de la embarcación como el ruido del viento, el silbido de los foils – mucha gente se sorprendería de lo fuerte que son esos ruidos – sino también de las, a veces, fuertes voces y de los sonidos que emiten todos los sistemas de navegación que hay a bordo».

Y por si todo eso no fuera suficiente, hay otras cuestiones a tener en cuenta. «También se necesita una comunicación clara fuera de los auriculares, ya que también necesitas hablar con el compañero que tienes a tu lado. No toda la tripulación utilizará las comunicaciones todo el tiempo. Así que necesitamos soluciones para poder escuchar por fuera de los auriculares».

Daniel Black confirmaba las ventajas del nuevo sistema, «El hecho de que ambos oídos estén despejados, sin obstáculos, significa que los sonidos externos pueden ser escuchados y posicionados. Esto tan sencillo es clave cuando navegas ya que no solo es necesario escuchar lo que se está sucediendo a tu alrededor, sino que también necesitas conocer de donde provienen los sonidos que llegan, algo que es imposible percibir con los auriculares tradicionales».

Volando a toda velocidad © Harry KH/Land Rover BAR
Volando a toda velocidad © Harry KH/Land Rover BAR

«El equipo ha estado probando la tecnología en bruto, sin pulir, y están muy contentos con su progreso. Una vez que se han decidido por las especificaciones del micrófono y altavoces, pasaremos a la personalización de la instalación en el casco. Definitivamente vamos en la dirección correcta», concluyó Cornwell, «estoy muy contento porque en esta ocasión vamos a aportar una gran solución».

«Ellos trabajan en el mercado militar y hay muchos paralelismos con un entorno muy similar al nuestro», dijo Cornwell. «Los militares necesitan que su kit sea resistente al agua y muy robusto, con un cierto nivel de simplicidad además de que necesitan la supresión del ruido de fondo. El entorno en el que se mueven es más fuerte que el nuestro por lo que el kit tiene que ser muy robusto. Desde BAE han estado buscando estas soluciones para el mercado militar y nosotros pudimos aprovecharlas».

Saludos y buenos vientos

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